viernes, 22 de enero de 2010
Radiografía
Los que viváis en Madrid no os perdáis hoy la revistilla de los viernes de El país, la de OnMadrid, y su reportaje titulado Radiografía de los madrileños por barrios. Define a los habitantes del barrio de Salamanca, Chueca, La Latina, Lavapiés, Malasaña y Del polígono (barrio inventado que viene a ser cualquier barrio del extrarradio). Aunque son un cúmulo de generalidades, la verdad es que es una radiografía muy divertida y bastante certera. Yo, al leerlos, me identifico curiosamente con casi todos esos barrios, o al menos tengo algo en común con casi todos ellos. Siempre he sido así, un indefinido. Hasta curiosamente con los De El Polígono, porque así como los de los otros barrios prefieren las series que me gustan a mí (Mad Men, Weeds, Lost, Los soprano, A dos metros bajo tierra...) los del polígono prefieren ¡la serie que escribo (escribía) yo! O sea Física o Química. (En el reportaje, eso sí, se empeñan en llamarla Física y Química, algo que El País siempre ha hecho con nosotros. Al principio creía que era un error, yo creo que ahora simplemente se cachondean) Y claro, no puedo evitar reflexionar sobre este hecho. Soy un moderno de Malasaña-Chueca-La Latina, pero que vivo gracias a que las Yolis del mundo les gusta mi serie. Mi sueño sería poder vivir también de escribir las series que les gustan a los de Malasaña-Chueca-La latina-Lavapiés, (o sea a mí) pero cada vez que intento algo de ese tipo me doy con un muro bien gordo, un muro casi poliédrico: una cara de ese muro es la falta de talento, otra cara el rechazo de la cadena, otra el escepticismo lógico de mi productora, otra... En fin, yo seguiré intentándolo. Quiero seguir gustando a las Yolis, claro, pero me gustaría que mis series se colaran también en los barrios que física o sentimentalmente habito.
lunes, 18 de enero de 2010
Irascible
Supongo que no sólo me pasará a mí. Supongo, o me gustaría creer, que a vosotros también os pasa. De repente una mañana te levantas y te notas de mal humor, irascible, y la cosa en vez de mejorar va empeorando a lo largo del día. Y no hay un motivo aparente. Lo buscas, cual detective, intentas entender qué fue lo qué te llevó a ese estado, si existe algún motivo concreto o es más una desazón existencial. Pero no hay nada. Sí, si rebuscas mucho siempre encuentras cosas, claro, pero tienes casi la certeza de que no es por ninguna de ellas, porque esas también estaban ayer o antes de ayer ahí y no habían provocado ese mal humor. Así que no te queda más remedio que tomar cartas en el asunto. Intentar que se te pase, o aislarte ese día del mundo, para que nadie sufra tu irascibilidad.
A mí me pasó el sábado, me levanté raro y la cosa fue a más. Casi estallo en el cine, justo delante de mí se sentó un señor con una melena abultada que me tapaba parte de la pantalla. Y por mucho que yo estirara la cabeza apenas podía leer los subtítulos de la peli. Me fui alterando más y más, tuve la sensación de que de haber tenido unas tijeras conmigo no me hubiera cortado y le habría cortado el pelo. Así, sin avisar, a mala leche y con muchos trasquilones. Mientras fantaseaba con ese momento manostijeras y me cabreaba más y más, de repente pensé en Haiti. En los cien mil muertos, en los cuerpos enterrados de miles de niños. En los que habían sobrevivido y se quedaban huérfanos de padres y de país. Yo ahí cabreado en el cine por una melena abultada, mientras otros lidiaban con la mayor de las tragedias. Ese nuevo punto de vista, ese poner en cuarentena mi cabreo, dándole a mi estado de ánimo un poco de perspectiva, no sirvió de mucho. Sólo sirvió para enfadarme más conmigo. Por estar cabreado por algo tan nimio.
Eso sí, a la vuelta a casa hice una donación a la Cruz Roja. Tampoco me alivió, pero espero que a alguien le sirva.
A mí me pasó el sábado, me levanté raro y la cosa fue a más. Casi estallo en el cine, justo delante de mí se sentó un señor con una melena abultada que me tapaba parte de la pantalla. Y por mucho que yo estirara la cabeza apenas podía leer los subtítulos de la peli. Me fui alterando más y más, tuve la sensación de que de haber tenido unas tijeras conmigo no me hubiera cortado y le habría cortado el pelo. Así, sin avisar, a mala leche y con muchos trasquilones. Mientras fantaseaba con ese momento manostijeras y me cabreaba más y más, de repente pensé en Haiti. En los cien mil muertos, en los cuerpos enterrados de miles de niños. En los que habían sobrevivido y se quedaban huérfanos de padres y de país. Yo ahí cabreado en el cine por una melena abultada, mientras otros lidiaban con la mayor de las tragedias. Ese nuevo punto de vista, ese poner en cuarentena mi cabreo, dándole a mi estado de ánimo un poco de perspectiva, no sirvió de mucho. Sólo sirvió para enfadarme más conmigo. Por estar cabreado por algo tan nimio.
Eso sí, a la vuelta a casa hice una donación a la Cruz Roja. Tampoco me alivió, pero espero que a alguien le sirva.
lunes, 11 de enero de 2010
Un sueño de nieve
En el post titulado Páginas nevadas, que colgué esta mañana, había un error tipográfico. En vez de poner suelo, puse sueño. Y de repente cuando lo leí, esa frase con el error quedaba así:
Y los perros disfrutaban como niños de ese sueño blandito que se deshacía en polvo bajo sus patas al correr.
Estuve a punto de dejarlo porque sin querer me había quedado muy poético. Pero al final opté por corregirlo. Ahora al ver esta foto, me acordé de la frase y pensé que aquí si podría encajar estupendamente. Un suelo como un sueño para Mazinger. Un sueño que se iba deshaciendo en polvo al correr.
Retrato
Al igual que cuando uno escribe de repente se encuentra cosas por el camino que no esperaba, mucho más interesantes que su idea inicial, cuando se sacan fotos pasa algo parecido. Yo me dirigía a la azotea de mi edificio con Mazinger para que el disfrutara un poco más del manto nevado y virgen por el que todavía nadie había pisado, y de paso sacarle unas cuantas fotos, cuando por las escaleras vi una luz estupenda y capturé esta imagen.
Páginas nevadas
Las calles se llenan de nieve. Y por lo tanto las páginas de internet también. Todo el mundo sube sus fotos para dar cuenta de que estuvo ahí mientras nevaba. Yo no iba a ser menos. Ayer por la tarde noche en Madrid no dejó de nevar y cuando bajé a Mazinger, la plaza respiraba una quietud extraña. La luz de las farolas se reflejaba en el manto blanco y la noche parecía menos noche. De repente éramos como habitantes de un planeta distinto. Todo el mundo sonreía y sacaba fotos. Y los perros disfrutaban como niños de ese suelo blandito que se deshacía en polvo bajo sus patas al correr.
Esta mañana seguíamos disfrutando del blanco nuclear. Los únicos que no lo hacían eran los barrenderos y los que se encargan de limpiar los jardines. Se han pasado media mañana con la pala quitando la nieve. Mientras los chavales, que se han quedado sin clase, disfrutaban lanzándose bolas heladas y Mazinger volvía a recuperar su alegría juvenil persiguiendo como loco a Era. Gran nombre para una perra, Era.
Hoy es uno de estos días en los que me vuelvo a alegrar de trabajar en casa. Qué suerte no tener que coger el coche, ni el metro, qué suerte no tener que quedarme atascado en la M-30.
lunes, 4 de enero de 2010
Audiencias
Leo en las páginas web de televisión que TVE sin publicidad ha empezado el año arrasando en audiencias. Normal, la experiencia de ver una peli tras otra sin anuncios es algo completamente nuevo y magnético. Te atrapa. Uno tiene la sensación de estar viendo Canal + pero con mejor calidad de imagen. Yo comencé el año tirado en el sofá y tragándome una peli tras otra en la Primera. Y comprobando ahora las audiencias creo que no fui el único. Pero claro, el éxito en esos abultados datos de audiencia no es sólo porque se hayan sumado más espectadores, hay otra razón de peso y que tal vez haga variar a partir de este año la medición de audiencias. O al menos haga replantearse al resto de cadenas cómo presentar sus datos salidos de los audímetros. Hasta ahora la audiencia de un programa determinado, era el cómputo de la audiencia que tenía en cada minuto y después se hacía la media. Y en esa media se incluía también, claro está, los minutos dedicados a anuncios. Y eso provocaba siempre que la media bajara bastante, ya que en el tiempo de la publicidad casi todo el mundo hace zapping. De ahí que cualquier programa que por ejemplo tenga de media un 21, si le quitáramos los minutos de publicidad subiría inmediatamente a un 26 o 27.
Por eso tengo la sensación de que las cadenas que no son la Primera, van a empezar a publicitar sus datos de audiencia con un asterisco y poniendo en letra pequeña que ese dato es la media sin publicidad. Porque claro, el ego de las cadenas se puede ver muy resentido si durante todo este año la Primera les saca unos 10 puntos de ventaja.
Por eso tengo la sensación de que las cadenas que no son la Primera, van a empezar a publicitar sus datos de audiencia con un asterisco y poniendo en letra pequeña que ese dato es la media sin publicidad. Porque claro, el ego de las cadenas se puede ver muy resentido si durante todo este año la Primera les saca unos 10 puntos de ventaja.
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