domingo, 4 de octubre de 2009

Mercedes Sosa

Busco en el spoty sus canciones, abro los seis balcones de mi casa, pongo a todo volumen los altavoces de mi mac, y su voz suena atronadora. Despierta Malasaña, que Mercedes ha muerto.
Bon voyage.
Y que siempre vuelvas a los mismos sitios donde amaste la vida.

Madrid

Paseo con Mazinger por la calle Churruca, Apodaca, la plaza de Barceló, Fuencarral… Es domingo por la mañana, las calles están recién regadas, y es uno de esos días luminosos y de temperatura perfecta de Madrid. Uno de esos días de otoño benigno. Apenas hay gente por la calle, sólo algunos dueños con sus perros, algún padre con sus hijos, otros que pasean con el pan y el periódico debajo del brazo y veo a un par de trasnochadores que intentan disimular que salen del último garito y que llevan mil copas en el cuerpo. De repente en Bilbao me topo con miles de ciclistas, padres con sus niños, jóvenes, adultos, que disfrutan de las calles cortadas para intentar olvidar tal vez que a Madrid no le han dado las olimpiadas. O que a pesar de que no se las hayan dado, Madrid sigue siendo Madrid. Y que en mañanas como esta uno no le tiene envidia a Río. Y eso que Río es Ipanema y Copacabana, Río es la vida en la playa, donde se juega, se come, se entrena, Río es la alegría de los cuerpos, los zumos de frutas tropicales recién exprimidos en cada esquina, la vegetación exuberante que se cuela hasta en el asfalto y llega hasta la arena, la geografía caprichosa con esas montañas entre nubes, la laguna en medio de la ciudad, los paseos en bici (¿Te acuerdas, Anthony, lo acojonado que iba yo por esas calles?), la feijoada… (Qué manera de comer, ¿eh, Darío?) ¿Cómo no le iban a dar las olimpiadas a Río De Janeiro? Pero hoy, esta mañana, a pesar de que sólo tengamos la Puerta de Alcalá, el Palacio Real, cuatro rascacielos, un Manzanares que más que un río es un proyecto, y también obras, atascos, zanjas y andamios, hoy, reivindico el terruño, y los domingos al sol de Madrid. Mi ciudad desde hace 19 años ya. Mi ciudad sin olimpiadas.

jueves, 1 de octubre de 2009

Escribir

Me encuentro con un amigo que está escribiendo su segunda novela y me dice, oye, ¿a ti escribir no te parece un horror? ¿un trabajo de la leche? Yo sonrío y le digo que sí, que a veces, pero que otras mola un huevo. Y él me continúa diciendo, “no, si a mi crear la historia en mi cabeza me encanta, que todo vaya encajando, ver cómo son los personajes y cómo van evolucionando, pero lo terrible es ponerse a escribir” Yo me río. Cuánta razón tiene, pienso. Y me acuerdo de Truman Capote y de su última novela inacabada, y de que a todo el mundo le decía que la tenía escrita en su cabeza, que sólo tenía que pasarla a papel. Y nunca terminó de “pasarla a papel”. Y también me acuerdo de otros escritores, que se refugiaron en conventos, o en islas o pueblos remotos, para aislarse y escribir. Y otro, creo que el genial Vargas Llosa que decía que le apasionaba Madrid pero no podría vivir aquí porque había siempre mil distracciones y mil excusas para no ponerse a escribir.
Hay días en que cuesta muchísimo ponerse, es verdad. Pero el truco es hacerlo. Todos los días, sin excusas de que te duele la cabeza, de que tienes otras cosas más importantes, de que un amigo está en el hospital (yo he llegado a visitar amigos al hospital que hacía años que no veía, sólo por retrasar el momento. Exagero, exagero, pero es para que pilléis la idea), etc. El momento más crítico es cuando por las mañanas te sientas a escribir y después de tu ritual de meterte en Internet en las páginas que te gustan, revisar el correo, saludar a un par de amigos en línea,desayunar por segunda vez, no puedes retrasarlo más y toca ponerse. Y de repente sientes que tu cerebro está vacío, yermo de ideas. Y dices, ni de coña, de aquí hoy no sale nada. Mejor me inspiro leyendo un rato, o viendo un capítulo de algo. No, error, si haces eso, ya has perdido parte del día o el día entero. Tienes que ponerte, aunque en tu cabeza no haya nada. Aunque te duela, o aunque las palabras se escapen de tus dedos y no atines con las teclas. Tienes que ponerte. No queda otra. Sólo así se escribe.
Yo gracias a ese método, el método de ponte aunque no haya nada, llevo ya 190 páginas de la novela. Como a veces incumplo el método, no llevo las 230 que tenía pensado haber escrito ya por estas fechas, pero tampoco me voy a castigar porque nunca había llegado tan lejos.
Hoy, ya lo podréis intuir, es uno de esos días en que parece que en le cerebro no hay nada, y por eso me he entretenido escribiendo esta entrada en el blog. Pero hoy no voy a rendirme, porque yo llego a NY con más de 200 páginas escritas como que me llamo Carlos.
Y sí, también estaréis pensando, de qué sirve la cantidad si no ha hablado de la calidad. Bueno, he de deciros que cuando empecéis a leerla no pararéis hasta el final. Y ese era el objetivo. Que los críticos luego me pongan a caldo. Con Física... ya me he curtido. (Gran capítulo el de ayer, por cierto. ¿Por qué nunca dicen nada esos críticos cuando un capítulo queda así de redondo? Ay...)

viernes, 25 de septiembre de 2009

Análisis frívolo político

Hoy leía una entrevista a Woody Allen en la que decía que "La política no es más que una expresión del vacío de la existencia humana, del miedo a no saber qué hacer con una vida que, además, pasa en un suspiro y se acaba antes de que te des cuenta. Si supiésemos con certeza que existe un Dios o tuviésemos claro cuál es el sentido de la vida, muchas de las cuestiones que alteran el día a día político desaparecerían. Por eso no me interesa el cine político"

Yo debería hacer caso al maestro y no meterme en temas de política, la última vez que lo hice además, un amigo, el único amigo americano republicano que tengo, se molestó bastante, el pobre, y no le faltaba razón. Yo hoy quería escribir una cosa chulísima sobre mi aprobado del carnet de conducir, pero como he vuelto a suspender (?!!$?&!!!$$) tendré que dejarlo para mejor ocasión. (Explicación del paréntesis: los interrogantes, son lo absurdo que me siento, las exclamaciones, lo enfadado que estoy, el signo del dolar el dinero que llevo gastado, como pa cuatro o cinco años de taxi y cogiéndolo mucho, y el símbolito & simplemente porque quedaba mono)

Así que sé que esto que voy a decir puede ser otra provocación, sin proponérmelo, eso sí. Pero no puedo dejar de comentar la gran foto de la familia Zapatero con los Obama. A mí, qué queréis que os diga, tener un presidente que deja que sus hijas sean como quieren ser y que él y su mujer las dejen vestir como les venga en gana, me parece maravilloso. No entro a discutir si esas imágenes se deben distribuir o no, si han llevado en secreto el viaje de las hijas y no deberían haberlo hecho, blabla... De eso que hablen los que saben. Yo sólo sé que estoy encantado de haberla visto. Me ha alegrado el día. La foto y el maravilloso artículo de Juan José Millás de hoy de El País.(Bueno y un par de postales que he recibido, pero eso me lo guardo para mí) Foto y artículo creo que me tendrán votando a ZP de por vida. Qué le vamos a hacer. Seré un frívolo, pero a veces hay imágenes que definen tan bien a las personas, que no necesito mucho más para ponerme de nuevo del lado ZP.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Bruce Weber

Concha Buika canta de manera desgarrada una versión de Luz de Luna a Bibiana Fernández. “Porque desde que me dejaste, Bibiana mía, no he tenido, luz de luna” Bruce Weber dispara su cámara, o mejor sus cámaras, inmortalizando el momento. Durante toda la fiesta Bruce no parará de hacer fotos. Yo me he situado justo detrás de él para no perder detalle. Él se sienta en una butaca, y a veces en el suelo. A su lado, una guapísima Penélope Cruz le va traduciendo parte de las canciones. Antes Concha Buika se ha arrancado con una versión muy libre de Volver y Penélope le explica a Bruce, o eso supongo, porque no oigo nada a pesar de tenerlos al lado, que esa fue la canción de la peli de Pedro por la que a ella la nominaron al oscar. Bruce lleva cinco asistentes con él, que a un imperceptible gesto del fotógrafo, le quitan la cámara del cuello y le ponen otra. Es casi una danza coreografiada. Mientras un ayudante hace esto, otro quita el carrete, (trabaja con negativo 6x6, nada de digital, como mi padre) otro cambia el objetivo, y el cuarto guarda el carrete en una gran maleta donde solo hay eso, carretes. Eduardo Noriega desde el otro lado del corrillo que hemos formado para escuchar a Buika me sonríe y me señala a Bruce y a sus ayudantes. “Es increíble como están de sincronizados”, me dice. Con los camareros, y el propio fotógrafo, los ayudantes serán los que más trabajarán durante esa noche, el sudor en sus rostros y que no pierdan ni un minuto la concentración delata el nivel de estrés de su trabajo. Están siempre pendientes de la estrella, o sea de Bruce. Y al igual que sus ayudantes todos los invitados también estamos pendientes del fotógrafo. Pedro Almodóvar, micrófono en mano, lo ha presentado, por si alguien no lo conocía, como a uno de los grandes fotógrafos del mundo. Tal vez exagera pero es verdad que como fotógrafo de publicidad es un icono. No se puede entender la fotografía de la década de los 80 y de los 90 sin hacer referencia a él. Yo, que lo admiro desde hace mucho, siempre bromeo diciendo que de no haber sido guionista me hubiera gustado ser él, pero ahora que lo veo trabajar cambio de opinión al instante. Está completamente obsesionado con el trabajo. No ha parado ni un segundo de disparar fotos. El comentario malvado de la noche y que escucho por todos lados es este: “No es que sea buen fotógrafo, es que con todas las que hace alguna le tiene que quedar bien”

Una de las chicas de El Deseo, me cuenta que Bruce está en la fiesta en calidad de amigo y para hacer un reportaje para Vogue Francia. Así es como me entero de que la fiesta además de para celebrar el cumpleaños de Almodóvar es también en su honor. Las dos estrellas de la noche son Pedro y él. Y todo parece girar en torno a ellos. Rosario y Lolita se arrancan a cantar y a bailar, varios flamencos las secundan. Antonio Carmona las acompaña a la guitarra. Rossy de Palma y Loles León se animan con un baile. Bruce dispara fotos y más fotos. Esther García, la productora de Pedro, también taconea y mueve sus caderas y manos con gracia. Jorge Drexler y Leonor Watling sentados en el suelo baten palmas. . Boris les secunda, al igual que Quim Gutierrez y Asier Etxandía, que no para de repetirme, esto es un puto lujo. Y yo le doy la razón. Es lo bueno de Pedro Almodóvar, estando a su lado se viven momentos como este. Los 6 meses que trabajé para él estuvieron plagados de cosas así. Son momentos tan increíbles que te tienes que pellizcar para asegurarte de que tú estás entre los invitados y de que tienes el privilegio de vivirlos. Estoy deseando comprar el Vogue Francés para decirles a todos: aunque no me veáis yo estuve en esta fiesta. Bruce sigue fotografiando, hasta a mí me saca una foto. Y os puedo asegurar que soy lo menos exótico de la fiesta y sin duda uno de los pocos que no es famoso. No soy ni Alejo Sauras, ni Cayetana, ni Elena Anaya, ni Veronica Echegui, ni Daniel Sanchez Arévalo, ni Pepón Nieto, ni David Delfin, ni Alaska, ni la Benarroch, ni Carmen Machi, ni Anabel Alonso… Todos ellos y más están en el cumpleaños. Veo al presentador de Sé lo que hicisteis y me entran ganas de acercarme a él para contarle un cotilleo, hace un rato, Bruce, mientras fotografiaba a una maquilladísima y guapísima Patricia Conde, le ha preguntado a una de sus ayudantes, que habla español, ¿esta también es un travesti? La noche sigue, más copas, más cante, más baile… Bárbara me cuenta que Pedro y toda la troupe estarán en Nueva York la semana que voy yo, y que estaremos sólo a tres manzanas de distancia, así que nos intercambiamos teléfonos para quedar. Yo me retiro a una hora prudente. Y en el taxi pienso que de mayor no quiero ser Bruce Weber, pero que no me importaría vestir como él, con su barba blanca, su pañuelo en la cabeza, su americana negra de la que sobresale una especie de fular rosa, y sus kilos de más. Bruce parece un Papa Noel disfrazado de arquitecto neoyorkino. Y eso no sé por qué se me antoja una buena manera de vestirse a los 60. También pienso en el taxi que he cumplido con mi objetivo, no me he convertido en un fan histérico y no le he pedido a nadie que nos sacara una foto a él y a mi con el móvil. Aunque me he quedado con las ganas.

martes, 15 de septiembre de 2009

El final del verano llegó y tú...

..y tú estás en Londres. Y cuando llegues yo me iré a Nueva York. Con esto Mecano haría una canción.
El final del verano llegó y el jaleo de las terrazas, la alegría de los que tomaban cañas, la odiosa trompeta y el odioso acordeón que se colaban por mis ventanas de climalit, dejan paso a los llantos de los niños en su primer día de colegio. Hoy a las 11 de la mañana he visto como una abuela arrastraba literalmente a una niña de unos cuatro años que parecía que la estuvieran llevando al paredón. Qué chillidos, pobre.
Y esta noche volveré a colocar el edredón, porque esta mañana me desperté con frío. Halelujahh!! que cantaría Leonard Cohen.
Y llega el otoño y yo llevo 140 páginas escritas. Y aún no sé muy bien qué saldrá de todo eso.
Y llega el otoño y Fito publica nuevo album y yo lo compro en itunes y aquí estoy pensando en abrigarme mientras lo escucho.
Y llega el otoño, ¿y que me pongo esta noche? que Almodóvar cumple años y en un rato iré a celebrarlo a su fiesta. Bruce Weber, mi admirado Bruce Weber, el que inventó el deseo en blanco y negro, estará sacando fotos. Me tendré que morder las uñas para no comportarme como un fan histérico. ¿Sabré?
Mañana os cuento. Prometo no beber.
No beber demasiado. Que es otoño. Y ya no tengo la coartada del verano.

sábado, 12 de septiembre de 2009

Canciones

"Ven pa ca, carlitos, que te voy a cantar una canción", y entonces Blanca Romero me susurra una canción al oído que acaba de componer, mientras nos tomamos una copa en La Sueca. Su voz tiene tanta fuerza como ella, y a la vez es igual de frágil. Una mezcla curiosa. La canción habla de desamor, qué bien habla esta mujer de desamor. Hay mujeres así, tienen esa capacidad de hacer creíble el dolor desde esa belleza insultante. Creo que hay pocas mujeres tan guapas como Blanca. De cerca y de lejos, con una cámara delante o sin ella. En La Sueca resplandece. Blanca es un volcán. Y tiene esa capacidad de sorprenderte siempre con algún exhabrupto. "Ay BlancaRomero (yo la llamo así, con nombre y apellido, sin respirar entre las dos palabras) te fuiste de Asturias, pero Asturias no se ha ido de ti, serás bruta" Y después de la canción hablamos de la vida, dos borrachos hablando de la vida, y del trabajo "Yo contigo donde tú me lleves, ¿eh?" Y yo le digo que sí, claro, que después del susto que me llevé cuando me dijeron que iba a ser la prota de mi serie, ahora el susto sería seguir sin ella. Y brindamos por eso, y luego me cuenta un cotilleo tan jugoso que me da pena no ser Mariñas, porque él lo contaría sin dudarlo y todos lo disfrutaríais tanto... Pero yo soy un señor y me lo quedo para mí.
Y luego Miguel y Joaquín me pasan a través del i phone la canción que compuso Miguel y ha producido Joaquín. Saldrá en el capítulo 6 de la nueva temporada de Física o química. No puedo dejar de escucharla. Me la cantó también una noche Miguel al oído mientras íbamos de un local a otro a tomar la siguiente. Y me sorprendió. Y yo le dije que se la pasara a Joaquín, que a lo mejor le gustaba para la serie. O fue él quien me lo pidió, no sé, da igual. Y Joaquín, generoso, vio el potencial y el resultado espero que lo podáis disfrutar pronto.
No es lo mismo como que te la susurren al oído, entre una copa y otra, pero no todos podéis estar en mi piel, caramba.