miércoles, 31 de diciembre de 2008

En el dique seco

Hoy se acaba 2008. Por si alguien no se había enterado. Mientras yo me dispongo a hacer recuento de lo que este año fue y propósitos para el que empieza, Anthony, que llegó ayer de NY para pasar un fin de año español, practica yoga en la habitación (es más flexible que un muñeco de goma, tendríais que verle pasar la pierna por la espalda mientras flexiona el resto del cuerpo y lo tiene suspendido sobre la palma de su mano derecha desafiando las leyes de la gravedad, de la física, e incluso de la decencia)

Este año fue ante todo el año de Mazinger. Este blog es prueba de ello. Oigo las risas de Anthony, ya que Mazinger no le deja concentrarse, está igual de fascinado que yo, o más, por las posturas que puede adoptar el neoyorkino con su yoga. (Primer propósito del año: Hacer algo de ejercicio, el yoga podría tener su gracia. Pero que nadie me pregunte dentro de tres meses si he empezado a ir a clase, ¿eh? Que no quiero decepcionar a nadie.)

Este también fue el año de Física o química, 22 capítulos lo avalan. Arrancaba la serie con una profesora liándose con un alumno y hemos terminado la segunda temporada matando a ese alumno. No había ninguna lección moral en ello, simplemente surgió por el camino. Siento que con esa muerte se cierra un ciclo y se abre otro. ¿Seremos capaces de hacerlo igual que hasta ahora, podremos mejorar? Esas dudas nos alimentan, nos angustian, nos quitan el sueño y nos dan mucha vidilla. Así es este trabajo. (Segundo propósito del año: Seguir trabajando con el mismo entusiasmo en la serie, a pesar del cansancio, de los miedos, del vértigo de una nueva temporada)

Fue el año de unos cuantos nombres propios. Muchos me los voy a reservar, porque como dirían los personajes del corazón forman parte de una intimidad de la que nunca he alardeado en este blog, (siempre ha sido para todos los públicos) Y también de otros nombres propios: algunos escritores, algunos directores, algunos creadores de series. Artistas que con sus obras han hecho más rico el 2008. Mi último descubrimiento: Augusten Burroughs con su novela: En el dique seco. Lo mejor que he leido en mucho tiempo, y qué pena me dio llegar al final. Sentí como hacía un amigo y como ese amigo partía. (Tercer propósito del año: Aprender a escribir como él, y a moderar el consumo de alcohol de paso, nunca está de más una temporada en el dique seco)

También ha sido el año del descubrimiento de alguna serie. Mi última adicción: Samantha Who. O cómo estarse riendo los 20 minutos que dura cada capítulo. Qué diálogos más brillantes. Qué ritmo trepidante. Qué personajes. Sólo los americanos son capaces de volver a hacer una serie de situación clásica que sorprenda. (Nuevo propósito: Crear una nueva serie que se aleje de un instituto)

Ha sido el año de unos cuantos viajes: Lisboa, Malta, Maspalomas,Los Angeles, Las Vegas. Rosa Montero o Maruja Torres (ahora no recuerdo) en un artículo hace años decía que viajábamos para poder poner signos de puntuación a nuestra vida rutinaria y monótona, para poder echar la vista atrás y decir, ah, sí, 2008 ese año en el que fui a Los Angeles y Obama ganó las eleciones. O 2003, el año en que viví en NY con frío. (Otro propósito para el nuevo año, seguir puntuando con puntos seguidos, apartes, comas y puntos suspensivos (qué mejor que el suspense) mi vida viajando: Conocer tal vez Berlín, ayer Miguel me hablaba fascinado de esa ciudad, tal vez Roma, tal vez volver a París. ¿Y Buenos Aires cuándo?)

2008.También fue el año de volverlo a intentar y no conseguirlo. De seguir deseando y a veces lograrlo, de cenar muchas veces fuera y con mucho vino para acompañar a algunos amigos en sus rupturas devastadoras. De llegar a las 7 de la mañana a casa y sacar al perro para que luego te deje domir hasta las 11. El año de disfrutar como un enano del placer de pasarse toda una tarde del sábado viendo 8 capítulos seguidos de una serie, o de barrer por la mañana y luego por la noche el suelo de casa para intentar eliminar toda la arena que Mazinger trae siempre en sus patas de la calle...

¿Y el 2009? Esta noche empieza. Lo celebraremos en casa de Alejandro con 120 amigos.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Postal de Navidad


Cuando a un niño se le muere su mascota y le pregunta compungido a su padre, ¿papá, los perros van al cielo? El padre, supongo, tiene varias opciones para responder dependiendo de sus creencias, de su ideología, de la manera que tenga de educar a su hijo, o de lo que piense que es mejor para consolarlo en ese momento. Si el padre es un ateo convencido le dirá que el cielo no existe ni para perros ni para humanos. Si el padre es religioso acérrimo tal vez le diga que al cielo sólo van las personas. Si es un religioso moderado, le dirá que claro, que allí estará ya Tobi esperándoles hasta que les toque el turno a ellos. Si es un agnóstico le dirá que el cielo, bueno, a lo mejor existe o a lo mejor es un invento humano y que como invento uno decide si los perros van o no van. Si simplemente el padre ve al chaval destrozado no dudará y le dirá que sí, que claro, como no va ir Tobi al cielo, con lo bueno que era Toby, no como tú que eres un trasto y sigue así y te quedarás sin ver a Toby para la eternidad (un buen padre nunca desaprovecha el momento para educar)


Si en vez de Tobi, el perro se llamara Mazinger, creo que el padre tendría que decirle la verdad al niño. Basicamente porque a veces la verdad es imposible de ocultar. Y la verdad es que Mazinger se pasaba la navidad pegado a la ventana gruñiéndole y ladrándole a esa tela que la vecina colgaba con una imagen del niño Jesús con el lema de Dios ha nacido.


Porque así lleva Mazinger dos días. Yo al principio no entendía nada. ¿A quién le gruñe? ¿Por qué de repente se pasa las horas con el hocico pegado al cristal congelado, o en el balcón con un frío de dos pares? Hasta que caí. Ahí estaba esa estampa con ese niño Jesus que da un poco de miedo (ampliad la imagen si no me creeis) y que a Mazinger no le ha hecho ninguna gracia. Mazinger ateo, ¿a quién habrá salido?

También es verdad que ese padre podría decirle a su hijo que a pesar de que Mazinger fuera ateo y le gruñiera a dios, tal vez aún podría ir al cielo porque a ese posible dios no le importa que uno crea en él o no para que le admita en su club de la eternidad.
Esa también es mi esperanza. Just in case.

Feliz navidad, con gruñidos. De Mazinger y mios.

martes, 9 de diciembre de 2008

Final de temporada

Hoy me despierta el sonido de un mensaje en mi móvil. Son las 9 de la mañana (Sí, no he madrugado mucho...) Lo envía Javi Quintas, el director del capítulo que se emitió anoche, el último de la temporada. "Si me lo ha enviado tan pronto tienen que ser buenas noticias", pienso. Con los guionistas he apostado una cena. Una apuesta absurda y sin riesgo porque desde el principio me he sabido ganador. Los muy entusiastas han decidido que si somos líderes del día, si derrotamos a CSI, yo les invito en donde ellos quieran. Y si quedamos segundos o terceros les toca pagar a ellos. Como digo, una apuesta sin fuste. Es imposible que con nuestros datos de temporada, aunque hayamos ido subiendo cual hormiguitas, derrotemos a CSI.
Me levanto y miro el mensaje de Quintas: "Hasta el infinito y más allá... Y CSI sintió nuestro aliento en la nuca. Y luego lo dejamos tumbado en la mesa del forense rendido. 22,1 de share. 3.919.000 espectadores. Enhorabuena"
Glubs... pienso. No sé cómo interpretar el mensaje, ¿hemos casi empatado con CSI en su primer capítulo y luego le hemos ganado en el segundo? Decido que esa es la interpretación correcta y que así me libro de pagar la cena. Porque los términos de la apuesta eran claros. Teníamos que derrotar a CSI en su totalidad no sólo en el segundo capítulo.
Los mensajes siguen llegando. Esta vez de Darío: "Oe, oe, oe... Soy un profeta (y hasta me quedé corto) Felicidades."
Me meto en la ducha y Jaime Vaca, uno de los guionistas y desde ahora el hombre que me vio llorar al recoger a Mazinger, me llama insistentemente. Le devuelvo la llamada.
-¿Quién va a pagar una cena?-pregunta.
-No, no- protesto- los términos eran claros, teníamos que derrotar a CSI
-¡Y los hemos derrotado, Montero! Métete en la página de Vertele, lo dice bien clarito:" FOQ arrebata el liderazgo a CSI"
-¿Cómo? ¿En serio?-Pregunto perplejo, mojado y aún medio dormido.
-Que ellos han hecho un 20 y nosotros un 22! ¡Toca pagar cena!

Yo sonrío anodadado. Mierda. Me va a salir por un pico haber derrotado a CSI. Y ahora todo el equipo de la serie dando botes de alegría y yo pensando en que no sé para qué apuesto. Si siempre pierdo. Siempre. Hasta cuando gano, como en este caso. Menos mal que no jugué en Las Vegas.

Llegan más mensajes, ahora de otro guionista, Carlos Ruano: "Espero que te hayan pagado ya los de la SGAE porque esto te va a salir caro"

¿No me jodas? Sudores fríos. ¿Pero estos a donde querrán que les lleve? ¿Por qué tenemos que ganar precisamente hoy a CSI?

Más mensajes, esta vez de Susana: "Peazo audiencia, muchas felicidades!! Y Michel que se va... Me rompéis el corazón"

Otro de Miguel: "Oe, oe, oe... FOQ arrebata el control a CSI"

Yo, aún digiriendo por cuanto me va a salir la noche, contesto a Miguel: "Sí, una buena audiencia, aunque para eso hayamos tenido que matar a uno de los protagonistas y enterrarlo entre muchas y muchas y muchas lágrimas"

Más mensajes. Esta vez Goyo, mi jefe, que manda un escueto: "Felicidades" Es tan escueto, él tan amigo de la oratoria, que no sé muy bien como interpretar. La clave me llega media hora después. Otro guionista, esta vez de otra serie:

"Cuidanos a Goyo, que ya se le había olvidado lo que era esto de que tantos millones de espectadores vieran "su obra" Capitulazo. Enhorabuena" Así que me imagino a Goyo entre la euforia, el delirio y el "yo, yo, yo" De ahí que no me felicite con más entusiasmo porque sentiría que es felicitarse a sí mismo y eso, claro, está feo.

Más mensajes, ahora de Josep, el analista de la productora: "K viva la madre que te parió! Montero, capullo, queremos un hijo tuyo. Ayer lloraste? Felicidades por el capitulazo y que viva el lagrimeo (en su justa medida ya lo sé)" Lo que va entre paréntesis, que también es de Josep, viene a reflejar nuestra eterna pelea. Según él y los jefes, yo nunca dejo que todo mi "talento" salga para fuera porque el pudor me lo impide. Yo siempre disiento. Creo que soy impúdico, pero eso sí, de la escuela de que muchas veces menos es más. Aunque el capítulo de ayer no cumplía esa máxima, ayer los protagonistas lloraron más que en un programa de Gran Hermano. Y claro, arrasamos en audiencia. Así que no sólo he perdido la apuesta. Ahora también utilizarán este dato para que meta más sentimiento. Sentimiento a granel.

Nuevo mensaje, esta vez de Reyes, la productora ejecutiva: "Qué agradable sensación! Creo que Bruckheimer te va a hacer una oferta. Un abrazo y mucha inspiración para todos. Creo que somos un gran equipo. Besos."

En toda la mañana no ha parado de llover. Mazinger está inquieto porque apenas ha podido correr por la plaza. Y los mensajes siguen llegando. Me quedo con el de Félix, el guionista que no se emociona, nuestro asidero, nuestro escéptico del grupo, el que siempre nos devuelve a la realidad y que nunca se cree nada:

"Monterooooorrr!!!"

Vaya, hasta él se ha dejado llevar por la emoción. ¿O estará pensando en todo lo que va a cenar gratis esta noche?

martes, 2 de diciembre de 2008

Una noche en la cárcel (II)

Eran las 6 de la tarde del domingo, yo ya sabía que Mazinger había aparecido pero no podía recogerlo hasta el día siguiente. Iba a pasar la noche sin mi, y a saber en qué sitio. Y a saber en qué condiciones, a la intemperie seguramente, ladrando, con frío, en una cárcel de perros, rodeado de otros perros como él pero mucho más salvajes. Sin el calor del hogar, sin el calor de la calefacción, en una de las noches más frías del año... Ay...
No dormí. Me acosté, pero no dormí, porque me lo imaginaba ladrando, aullando, sin dientes, sin hocico, cojo, sangrando, mojado, aunque no llovía... En fin, que por mucho que me dijera, tranqui, Carlos, el perro está bien, y aunque esté mal de poco servirá que tú pienses que es una vícitma del sádico de Saw. Eso no le va ayudar en nada. Pero yo no podía evitar pensar que pasaba una noche en la cárcel y que era un castigo demasiado severo para una falta tan leve como perderse seguramente por seguir el rastro de una perra en celo. ¿Acaso Mazinger no tenía derecho a un escarceo, al amor, acaso el pobre vivía en una dictadura en la que se castigaba con una noche en la cárcel cualquier desorden mínimo?
Llamé a Jaime, el unico de los guionistas con coche y el único al que curiosamente no le caía bien Mazinger, para pedirle que al día siguiente me llevara al centro de concentración, digo, de protección de animales. "Ya sé que a ti Mazinger no te cae bien y que te comió el botón del abrigo ese que te compraste en Nueva York.. pero..." "No digas tonterías, claro que te llevo. Pobre chucho de los cojones"
A las 9 y media del lunes partimos hacia el centro. Hacía incluso más frío que el domingo y yo, trastornado como iba, aunque intentando disimularlo, olvidé la correa de Mazinger.
Llegamos allí. El centro era moderno, enorme. Y al ver que no se parecía en nada al centro que había imaginado en mis pesadillas, respiré aliviado. Llegamos a la garita del guardia y me tuve que bajar del coche para entregar mi DNI. Allí vi que el buen hombre estaba leyendo una biografía de Hitler. "Mal empezamos", pensé. "Menos mal que mi perro es de raza"
Dentro tuve que rellenar varios papeles mientras la funcionaria buscaba en un ordenador que no quería funcionar dónde estaba mi perro. "Aquí no lo vemos, ¿seguro que le dijeron que estaba aquí?" "Sí, sí, me lo dijeron, me lo dijeron"
Tardaron 20 minutos en dar con él. Eternos. "Aquí está, sí. " Una lagrimillla asomó a mi ojo, que yo reprimí con entereza y mucha voluntad. No pensaba llorar. Jamás. Y menos delante de Jaime.
Otra chica salió al frío de la explanada con un walki. "El perro está en España 9, en España 9" ¿Cómo que España 9? ¿Pero adónde habían traido a Mazinger? Primero el de la entrada leyendo a Hitler y ahora mi perro está en España 9? Pero... pero...
"Vaya hacia allá, ¿ve allí al fondo a esa buena mujer cubierta de los pies a la cabeza, echando un vaho que te cagas por la boca?" (Bueno, no dijo eso exactamente, eso fue lo que vi)"Pues vayan, que ella les acompañará"
Jaime y yo nos acercamos. Los ladridos de los perros eran cada vez más fuertes. Entramos al recinto. Un frío de morirse. Decenas de perros en jaulas individuales a la intemperie. Todos ladrando desesperados. Recorrimos el pasillo E 1, E2... hasta llegar a España 9. Y allí estaba Mazinger. Con frío, con las patas sucias, pero intactas, con sus dos orejas, su rabo y su hocico . "¡Mazinger!"
Yo no iba a llorar. Eso dije.
No, aquello no fue llorar. Fue lo siguiente. Lágrimas, hipidos, sollozos, temblequeo general. "Pobriño, pobriño"
Jaime al verme llorar también se contagió. Jaime, sí, el que odiaba a Mazinger. Dos hombretones de treinta y tantos llorando, ante la cara impertérrita de la guardiana de perros cubierta hasta las orejas. Porque ella sí iba abrigada, la hijaputa. Yo ya con al perro en brazos miro a Jaime. "¿Y tú qué haces llorando?"
"Coño, Montero, si es que tienes sentimientos y claro al verlo me he emocionado..." "Mierda de chucho, mierda de chucho" Hasta lo acarició y todo.
Durante el trayecto a casa en coche, no lo solté. El pobre estaba en shock, me miraba, me lamía, luego quería lamer a Jaime que iba conduciendo. "Quita chucho". Me miraba, me lamía, yo le abrazaba... Y así hasta que llegamos.
Esa noche, mientras veía el penúltimo capítulo de mi serie, Mazinger dormía a mi lado, calentito, pegado a mí. Y soltando esos pedos que sólo suelta cuando está muy relajado. "Ay" Me sentí como una estampa de Navidad. Celebrándola al calor de la familia.

Un día sin Mazinger (I)

Hay épocas del año en que vuelvo a tener ganas de arrancar proyectos nuevos. Noviembre, no sé por qué, es uno de esos meses en el que acaricio siempre la idea de escribir una novela. Después la pereza, el miedo, la autoestima baja, la vagancia absoluta, la urgencia del trabajo, las 24 horas ocupadas, hacen que me vaya olvidando de ese sueño. Este noviembre no ha sido diferente. Así que ahí estaba yo dándole vueltas, buscando un tema, un impulso, una idea para esa novela otoñal que nunca llega cuando perdí a Mazinger. Sin más, el domingo más frío del año a las 12 del mediodía en la plaza del Dos de mayo lo perdí. Yo estaba distraído y absorto en la conversación con Iván, mientras me contaba cómo sus padres le habían dado la espalda cuando descubrieron que era gay, y como había tenido que marcharse de casa y trabajar de camarero en Portugal y luego de peón de albañil en Suiza "peor que hacer la mili", dijo. Y de repente Mazinger ya no estaba.

Iván me ayudó a buscarle y luego Andrei y también Enrique y Lucía y más dueños de perros que fueron corriendo la voz por todo el barrio. Yo, que hasta la 1 y media había mantenido la calma, empecé a inquietarme. Sobre todo al ver la cara de preocupación de los demás. Gumer tampoco ayudaba. "Pobriño, estará por ahí solo, perdido, pasando frío, con hambre, pobriño..." Y seguía: "Cuando aparezca voy a tener unas ganas de abrazarle y pegarle, abrazarle y pegarle..." "Abrazarle y pegarle, qué desgraciado el Mazinger, mira que escaparse." Que sí, Gumer, que ya he pillado la idea.

A las 2 mi inquietud era evidente, a las 4 de la tarde ya estaba harto, cansado y desesperado de buscarle por todo el barrio. Y sabiendo que si estuviera por las calles próximas habría vuelto, porque esta zona la conoce de sobra. Pero algo tenía que hacer. Y salir del barrio era absurdo, porque fuera de aquí el resto era la inmensidad de Madrid. Que vale, no es tan grande como Sao Paulo, o Mejico DF, pero para un perro blanco, pequeño y mimado, Madrid es inmenso. Lo que no hice en mis paseos fue gritar su nombre. Imaginaos el panorama, yo gritando como un loco por las calles: ¡Mazinger, Mazinger! (¿Por qué no le puse Toby, o Lucky o algún nombre de perro?)
Durante esas horas mi mente era un hervidero, por un lado trataba de relativizarlo: Sólo es un perro. No pasa nada, a todos los dueños de perros le pasa alguna vez. Ánimo, aparecerá dándole al rabillo por cualquier esquina. Pero al segundo empezaba a pensar en todas las posibles muertes, raptos, accidentes que mi mente de guionista era capaz de imaginar. Y yo he escrito dos policiacos, uno de ellos muy tremendo, así que imaginaos mi talento para el drama. Inmenso, tanto como Madrid para Mazinger.
Antonio, el dueño de Micro, me dio la clave. Llama a la policía local. Lo hice y fueron especialmente amables. "Justo una compañera acaba de perder al suyo y estamos aquí sufriéndolo mucho. Ahora mismo alerto a todas las patrullas"
A las 5 y media llamé al registro de animales y ahí me dieron la noticia: "Su perrillo ha aparecido, lo encontraron a la 1 y media, ¿no le han llamado? "
¡No, no me han llamado!" Y en ese momento pensé, ¿Por qué no me han llamado? Si el perro estuviera bien me hubieran llamado, ¿no? A todo el mundo le gusta dar buenas noticias. Pero claro, han encontrado al perro mutilado, o muerto, o desangrado y no han tenido el valor de decírmelo.
Mis piernas se pusieron a temblar. Ellas solitas, sin que yo pudiera hacer nada por impedirlo. Valor, Carlos. Llamé al número que me dio la chica del registro. Allí un señor borde, el primer borde del día, me dijo que sí, que lo habían encontrado y que no, no me habían llamado y que se lo habían llevado directamente al Centro de Protección de animales. ¿Estaba bien el perro? Sé que lo tuve que haber preguntado, pero no me atreví, no supe hacerlo, me fallaron las fuerzas. Prefiero no saberlo, pensé. Prefiero ir allí y enfrentarme a la realidad, sea cual sea. Prefiero tardar lo más posible en escuchar una mala noticia (igual que cuando me hago el remolón todos los martes antes de entrar en la página web para averiguar la audiencia de mi serie. Que sigue subiendo, por cierto) Así soy yo. Y ante mi carácter, mi estado de ánimo en esos momentos y la bordería del hombre, no me atreví a preguntarle si mi perro tenía aún las cuatro patas, todos los dientes, las dos orejas y el hocico.
"¿Dónde está el centro ese que voy corriendo a por él?" En la M 40, salida 30, me dijo. Su puta madre. Eso suena lejísimos. "Pero no puede ir a buscarlo hasta mañana. Hoy no hay personal administrativo porque es domingo"
¿Cómo? ¿No podía recoger a mi perro hasta el día siguiente? ¿Iba a pasar la noche allí? ¿En esa cárcel de perros, en ese campo de exterminio, en ese centro de reclutamiento? ¡Pobre Mazinger!

martes, 18 de noviembre de 2008

Reflejo


Un primer plano del copiloto con el conductor reflejado en sus gafas de sol. También se ven las palmeras de Malibú. Hasta allí nos llevó Andrew, un amigo guionista de Los Angeles. La noche anterior, después de salir de un local a las 2 de la mañana, hora

a la que cierra la noche americana, los amigos con los que íbamos nos condujeron a casa de uno que daba una fiesta. Curiosamente ese uno era Andrew, al que yo conocía de Madrid, había sido uno de mis muchos profesores de inglés. De repente me sentí el chico más popular de Los Angeles. Los amigos americanos con los que íbamos flipaban. ¿Y este desgraciao cómo conoce al que está haciendo la fiesta más molona de la ciudad? De ahí nos fuimos a un casoplón en las colinas de Hollywood. Una piscina y a nuestros pies todo el valle de los Angeles iluminado en su infinitud. Fue otra imagen de película. Y desde ahora otro recuerdo de película.

Mojave


Mi sombra en el desierto de Mojave. (Siempre quise escribir esto) De regreso de Las Vegas, la ciudad más disparate del mundo, y que sólo puede existir en un país tan dado al exceso y sin complejos como Estados Unidos, tuvimos que parar para que el conductor y el copiloto durmieran un ratito la resaca de la noche de casinos en la que no gastamos ni un dolar. Yo, más fresco que una lechuga fresca e inmune al alcohol y al jet lag, me perdí por el desierto (Las Vegas es tan absurda que entre otras cosas está en medio del desierto, en medio de la nada) para sentirme pequeñito ante la inmensidad de esos parajes áridos e infinitos.
Qué conste que no me perdí mucho, siempre tenía de referencia la gasolinera y la estación de servicio en la que habíamos parado. No soy precisamente De la Cuadra Salcedo.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Santos


He aquí una imagen típica de Los Angeles. La saqué mientras ibamos en el red cadillac gigante que tan bien condujo Jose Manuel. En un día se había hecho con las carreteras de la ciudad. Algo que aún me asombra. Y a los tres días ya le discutía a la vocecilla del GPS "Que no, tarada, que nos estás llevando por el camino largo, que te equivocas" Nos comimos atascos varios, viajamos a Las Vegas en coche y cada día haríamos una media de 4 o 5 horas metidos en el lujo rojo, de nombre cadillac, como si fueramos unos angelinos más. Hablando de ángeles. ¿Como un estado tan frívolo puede estar lleno de nombres bíblicos y de santos? Santa Barbara, Santa Mónica, San Diego, San Fernando, San Francisco, Santa Ana, Sacramento...

Good choice


En los aviones hay primera, business y turista. Para viajes cortos es de tontos ir en primera, para viajes largos es de pobres ir en turista. La diferencia entre primera y turista en un viaje largo es fundamental: Los que van en primera reciben más sonrisas por minuto, y cuando las azatas te dan a elegir entre pollo y pescado, o entre pasta y menestra, elijas lo que elijas siempre te responden con esta frase entusiasta: Good choice (Buena elección) Elijas lo que elijas. Si vas en turista, como nosotros, te dan la comida y listo. Esa es la gran diferencia entre turista y primera. Todo lo que digas si has pagado 7000 euros de billete es lo mejor que puedes decir. Si vas en turista mejor no digas nada. También hay otra diferencia, en primera vas recostado en un asiento cama como un principe. En turista, no. Ya nos hubiera gustado ir recostados en esos asientos cama.
Eso sí, una vez que bajamos del avión decidimos llevar una vida de primera. Dispuestos a que todo fueran "good choice". Así que nos quitamos los complejos, nos alquilamos el cadilac más grande y más rojo que encontramos "¿red cadilacc?, good choice, mister montero" y nos instalamos en la pedazo suite que veis en la foto "¿pedazo suite?, good choice, mister montero". Durante una semana vivimos como si hubiéramos conseguido el sueño americano y en la ciudad más apropiada, y que forma parte de nuestro imaginario colectivo, para llevarlo a cabo: L.A. Fue una semana de buenas elecciones. Y curiosamente también allí fue la semana de elecciones. Y decidieron una buena opción, la mejor. The best choice: Obama. Y nosotros lo vivimos en primera persona. Y en primera clase. Un lujo.

jueves, 23 de octubre de 2008

Trabajando


Hemos vuelto al trabajo, como se puede ver en la foto. Los cinco guionistas nos hemos vuelto a reunir para empezar a crear la tercera temporada de la serie. Yo no sé por qué dicen que nuestro trabajo es un chollo, y la suerte que tenemos de trabajar en casa y de no tener horario. Como podéis observar lo nuestro es un no parar, un sinvivir, un continuo picar piedra en la mina. De actitudes como la de la foto, de momentos intensos y de inspiración como este salen los hallazgos más brillantes y los minutos que desvelan a nuestro querido crítico Esparza (ya van tres críticas suyas demoledoras) y tienen enganchados a un 49 por ciento de público entre los 14 y los 24 años. O sea, uno de cada dos adolescentes que ven la tele nos siguen. Así que seguiremos dando lo mejor de nosotros en esta nueva temporada. A mi me quedan cuatro días de trabajo intenso como este antes de irme de vacaciones. No sé si podré aguantarlo.

jueves, 16 de octubre de 2008

Mazinger, el destructor


Aquí donde lo veis, con esa cara de bueno, Mazinger es un destructor. Destrozó los enchufes de tres lámparas, ahora vivo en penumbras hasta que decida comprar otras. Destrozó libros, y dvds, destrozó un halógeno del suelo. Y lo último en destrozar ha sido el cable de conexión de la cámara digital al ordenador. Así que esa es la razón por la que he tenido el blog abandonado. Eso y que el ritmo de trabajo me lo ha impedido. Estaba hasta arriba.

He solucionado a medias lo de la conexión. Ahora las fotografías, hasta que consiga un cable nuevo (tarea complicada) las haré con la camara buena, de la que sí tengo cable. Esta foto como se puede comprobar esta hecha con la cámara buena. Y los que notéis a Mazinger distinto, acertáis. Está recién pelado. Y ahora sí que podría emular a Juan Ramón Jimenez, no sólo en el nombre del blog, sino también en aquello de "Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón" Donde dice Platero, cambiad por Mazinger. Nunca mi perro había estado tan blanco y tan de algodón.
Ah, y en una semana estoy de vacaciones! Me voy a Los Angeles.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Maestros



Paseando a Mazinger me encuentro el cartel de la foto en una marquesina de autobús. Aunque no soy fan de la Guerra de las Galaxias he de decir que la campaña me hace gracia. Y me gusta eso de que todos tenemos a alguien a quien agradecerle lo que somos.

Yo no sería quien soy evidentemente sin la educación y el amor de mis padres. Y no trabajaría seguramente en lo que trabajo si no fuera por las miles de horas que me pasé delante de la tele. (Aún recuerdo a mi madre echándome la bronca al asegurarme que no iba a sacar nada bueno de tantas horas pegado a la pantalla. Y mira, tampoco me ha ido tan mal)

Y no sería un lector apasionado si mi tía Amalia no me hubiera dado a leer el primer libro y el segundo. Y lo importante que habrá sido eso en mi vida y lo que me habrá definido. De mi madrina Eva, que se puede hablar con amabilidad hasta con el que está justo a las antípodas de tu pensamiento. Puede parecer muy tonto, pero eso también ha ayudado mucho a mis relaciones personales, de amistad y laborables.

No tendría cuatro conocimientos básicos de historia contemporánea sin la lucidez del profesor que tuve en COU (qué antiguo queda ya eso de COU, madre) Plácido. Y no hubiera aprendido unas cuantas cosas sobre la vida gracias a Macario, el profe de latín. De latín eso sí, aprendí cero. Y a Marosa, la profe de mates, ella me enseñó que la vida es para vivirla bien. (Amalia, Macario, Plácido, Marosa, ... Grandes nombres, para que luego me pregunten por qué le pongo nombres raros a mis personajes)

Alonso de Santos me enseño los rudimentos, y me mostró las herramientas básicas para lanzarme a escribir. Y de Ignacio del Moral y de Joan Barbero aprendí que se podía ser buen guionista y además buena persona. Que no es poco. Sin los años de El Comisario yo no sería el guionista que soy ahora. Lo malo lo aprendí del cine guarro que me gusta, no le echemos la culpa a los maestros de eso.

De mi jefe Goyo aprendí que la tele es ante todo entretenimiento. Espectáculo. Y que si sabes hablar con inteligencia y tu discurso es coherente, tienes muchas puertas abiertas.

De Almodovar aprendí que nunca querré ser famoso, y que siempre siempre hay que ser honesto y arriesgado en lo que escribes. De Amenábar aprendí que hay que ser apasionado, tozudo, trabajador incansable, para llegar a la meta que te marques.

Y de Mazinger, todo un yoda de sabiduría, aprendí que existen los sábados y los domingos por la mañana, y que es un placer pasear cuando la ciudad, o al menos los noctámbulos, todavía duermen.

domingo, 28 de septiembre de 2008

Paul


Hojeo el periódico y leo todos los artículos que hablan de la muerte de Paul Newman. Pero es la viñeta de Forges la que me emociona. Hoy a todos nos gustaría tener la suerte de uno de esos ángeles cazautógrafos.

sábado, 27 de septiembre de 2008

Irascible


A Alejandro le pone de los nervios los grafittis que inundan las paredes de Malasaña. Pocas cosas lo vuelven tan irascible. Mazinger sin embargo, ignora las pintadas, como bien se ve en la foto, y se muestra irascible sólo cuando desde el balcón ve que en la plaza ya tienen una buena montada todos sus colegas perrunos. "¿Qué hago yo aquí arriba atrapado con esa fiesta que hay abajo?" Parece gritar con cada ladrido y cada gruñido agudo. Gruñidos que por la mañana al despertarse suenan igual que los que Spielberg utilizó para dar sonido a sus dinosuarios de Jurasic Park. Así que ya sabéis de donde se inspiró para que sus bichos enormes se expresaran, de un westy peludo, pequeño, blanco o más bien gris como el mío.
A mí sin embargo estos días me ponen irascible otras cosas. O más bien sólo una cosa. Que a varios de mis colegas, amigos, conocidos o vecinos les haya dado por criticar mi serie sin ningún tipo de piedad. Sé que lo debería encajar con humor y buena letra, pero aunque a veces lo consigo otras los muros de la presa que contienen mi rabia se agrietan y ya no hay manera de parar ese torrente de irascibilidad que no sabía que llevaba dentro. "¿Pero los alumnos de ese instituto cuando van a clase? ¿Hacen algo más que tener sexo? ¿Cómo le dais papel a ese lerdo? ¿por qué se drogan tanto? ¿o por qué han dejado de drogarse?" Hasta aquí yo aguanto estoicamente, pongo mi mejor sonrisa, me armo de paciencia y respondo con buen humor. Pero ante afirmaciones tales como la siguiente: "Cómo se nota que vende la carnaza, que no ponéis otra cosa" Pues yo ya no puedo evitarlo y salto. "A mí es que la carnaza me gusta, mira tú por donde" A lo que el desgraciado de turno me contesta: "Claro, es tan narrativa la carnaza" Cuento hasta 10 para no hacerle tragar al crítico aficionado la correa de mi perro. Y le contesto con algún improperio ciertamente elegante, sobre todo teniendo en cuenta que mi deseo era que se tragara enterita y sin masticar la correa. El improperio no le sienta bien, vaya usted a saber por qué (los criticos llevan peor que nosotros que les critiquemos) y me dice, "pero no te mosquees, hombre, si yo la serie la verdad es que no la veo" Grrrr... "¿Entonces pa que opinas? ¿pa qué opinas? ¿Te digo yo lo mal que envuelves los paquetes en el puesto de embalaje de la FNAC? ¿eh, te digo yo el coeficiente intelectual que hace falta para haber alcanzado tan alto puesto de trabajo en la vida? ¿Eh, te digo yo lo bajito que eres que casi no llegas al mostrador? ¿Eh, te lo digo? ¿Te lo digo? ¿Te lo digo? ¿Te he hecho tragar acaso la correa de mi perro? ¿Eh? Enano, feo, ya te gustaria poder enseñar a ti carnaza."
Bien, como veis, la irascibilidad se ha desbordado. Eso sí, sólo en mi mente. Porque el crítico aficionado sólo ha escuchado mi gruñido, aunque mi enfado interior debía ser bastante transparente. Para no explotar ante el siguiente comentario del crítico inoportuno, (porque el tío siguió, sí) llamo a Mazinger y lo subo a casa. En el ascensor me encuentro con la vecina del cuarto. Y la buena mujer me suelta "uy, tienes que darle menos de comer a tu perrito. Está gordo" Y entonces sí, entonces sí que quiero que la señora abra bien la boca, para que le quepa entera la correa. Porque esta sí que se la traga. ¡Vas a ver tú lo que es estar gorda! Pero no, claro, soy educado y sonrío. A pesar de las veces que la buena mujer ha subido a protestar por tonterías, por goteras diminutas, a pesar del día que entró impunemente y sin llamar a mi casa con una llave que le había dejado para una emergencia, y llegó hasta la habitación donde estaba durmiendo en bolas y me dice: "Uy, no sabía que estabas, pero tápate." ¡Que estoy en mi casa, señora. En mi casa !
Así que después de que haya llamado gordo a mi perro llego a casa y grito: "Mi perro estará gordo pero usted necesita una buena crema hidratante, qué digo una crema, un lifting, vieja!.
¿Irascible yo?
¡Y Mazinger no ladres, no ladres, que no está el horno pa bollos!

martes, 23 de septiembre de 2008

Nombres

En la foto:
Jaime Vaca, Carlos Montero, Cabano y... el hermano del muerto.

Al hermano del muerto, por cierto lo apellidé como uno de mis mejores amigos, Jesús de la Torre, y a Cabano le puse el nombre de un amigo de la infancia. Pequeños homenajes de alquien que no suele utilizar la ficción para hacer homenajes.
Eso sí, le debo a mi Chavela el nombre de alguna guapa que se incorpore al reparto. No es fácil pero lo conseguiré.
Y de vez en cuando algun nombre que tiene que ver con lo que me está pasando en ese momento también se me cuela en la serie.
Privilegios tontos de ser uno de los escribientes del invento.
(Ah, y el nombre del Zurbarán, un homenaje de Jaime al instituto donde da clase su madre, que nos sigue fielmente, al igual que todas nuestras madres, claro. Y que en el caso de la de Jaime, le anima siempre con los datos de audiencia, por muy malos que sean. Madres.)

No estamos muertos


Hemos empezado mediocres, con una audiencia pobre (en el día de mayor compentencia, eso sí). Pero semana a semana vamos arañando espectadores. No estamos muertos. Y yo me siento especialmente orgulloso de capítulos como el de ayer. El cap 10, el 11 ...(que era el de ayer) , el 15, el 16... Son capítulos que al menos en buena parte de su metraje están a la altura de las series que me gustan. Parte del público seguirá preferiendo ver bailar a Ana Obregón, pero allá ellos. Si fuera Javier Bardem les llamaría estúpidos, pero no soy Javier, y realmente no considero estúpidos a los que no nos siguen. Simplemente pienso que la tele es un invento raro. No sentamos delante de ella para evadirnos, para reirnos, para desconectar, y puedo entender que uno se eche unas risas y comparta en familia los pasos de baile de Ana y cía. Aunque yo, una vez más, me enganché a Física o química.
(En la foto, los productores ejecutivos, Reyes e Iñaki con un servidor, sobre la tumba de Rubén, al que matamos en el capítulo 1.
Anécdota tonta: Una tarde iban por la calle Adam, Maxi y Gonzalo, o sea, los actores que dan vida a Gorka, Cabano y Julio. Y unos cuantos chicos les increparon, hey, los de Física o química, El Gorka, el Cabano y el... hermano del muerto". Muerto que se supone que está bajo esta tumba de atrezzo. Desde entonces a Gonzalo, para hacerle rabiar, le llamamos así, el hermano del muerto. )

martes, 16 de septiembre de 2008

Después del atardecer


Días extraños estos, Wall Street se desploma, nuestra audiencia de la serie baja en picado, parejas sólidas aunque con fisuras se quiebran, y a otros les sorprende la muerte de una manera súbita y absurda.
A pesar de eso en la vida siguen ocurriendo milagros. Porque aunque los nehandertales temían que con la llegada de la noche se instalara para siempre la oscuridad, ahora sabemos que después de un atardecer siempre, siempre, amanece. Y cuando no amanece, ya no importa.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Llorones y estreñidos


Si hace quince años me hubieran dejado asomarme a la tele que se está haciendo ahora seguro que me sorprendería con unas cuantas cosas. Habría anuncios que por su mensaje crípitico no entendería y otros que no entendería por el producto que anuncian, tipo banda ancha a no sé cuantos euros al mes. Pero seguramente lo que más me llamaría la atención sería la cantidad de lágrimas que se derraman en casi todos los programas. ¡Todo el mundo llora!, en OT, en Factor X, en Gran Hermano en El diario de.., hasta en Pekín Expres, que va de aguerridos aventureros que tienen que recorrer el mundo con un euro al día. ¿Pero vamos a ver, si leyeron las bases del concurso por qué lloran si les toca dormir a la intemperie? ¿Dónde esperaban alajorse por un euro, en El Palace? Está claro que si no lloras no sales, y eso es algo que han aprendido muy rápido los concursantes.
Y también me sorprendería la cantidad de anuncios que hay para combatir el estreñimiento, yogures, laxantes, alimentos con sobreabundancia de fibra... ¿De donde viene esa obsesión por el tránsito intestinal?

En fin, que si hace quince años me hubieran dicho que nos habíamos convertido en una sociedad de llorones estreñidos, me habría dado la risa. Uno siempre se imaginaba el futuro de otra manera.

(En la foto, un higo, lo mejor para combatir el estreñimiento y que abierto tiene esa forma extraterrestre que dan ganas de llorar. Así que no me digáis que no entendéis lo adecuado de la foto, porque más claro no puede estar)

lunes, 8 de septiembre de 2008

Garabatos


Cuando me atasco con una secuencia de un guión dibujo tonterías. Con cuatro rayas hago una nariz, dos ojos y una sonrisa. Cuando estoy nervioso o aburrido también dibujo. A dos horas y pico del estreno estoy atascado, nervioso, pero no aburrido.
De aquí hasta la hora en que sepamos el veredicto de la audiencia tengo tiempo de llenar cientos de páginas con caras como esta.

domingo, 7 de septiembre de 2008

Faltan pocas horas para el estreno


Faltan ya pocas horas para que estrenemos la segunda temporada, y hoy en El Mundo (Miguel me alertó ayer) publicaban un reportaje sobre los adolescentes y lo que ocultan a sus padres. Lo ilustraban con esta foto de mi amigo Alvaro Villarubia, que yo he tomado prestada. A mí me ha parecido un buen augurio. No sé... la foto refleja tan bien el espíritu de la serie... que aunque en el artículo no la mencionaban en ningún momento yo he sentido que estaba presente. Claro que en estos días, entre el trabajo que me sale por las orejas y el estreno de mañana, todo me recuerda a Física o Química.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Posando (ll)


La idea era posar tipo Mario Vaquerizo, marcando pómulo. Casi lo conseguimos.

Posando


Vale, lo reconozco, la foto en la que estamos con Blanca, ella estaba guapa, pero la puse sobre todo porque el que había salido bien era yo. Y no me pude resistir. En esta que veis aquí sí que está increible la chica. Fue idea de Javi (Fer en la serie) la de jugar a posar como modelos. Javi es uno de mis actores preferidos y todos los días agradezco que dé vida a Fer. Su interpretación es sutil, precisa, y ha hecho de Fer un mejor personaje del que estaba escrito.
Mientras, en la clase de al lado, muchos fotógrafos disparaban sus flashes sobre el rostro y los ojos de azul intenso de Michel Brown.

Minutos antes habíamos tenido una rueda de prensa bastante disparatada y divertida, con momentos que ya pasarán a formar parte del anecdotario de la productora. Maxi (Cabano) tuvo un momento glorioso. Ana Milán estuvo grande, Joaquín Climent lúcido, Cecilia Freire divertida, y el resto de los actores se defendieron la mar de bien. Como siempre los periodistas no hicieron ni una sola pregunta a los guionistas, aunque tanto Goyo (el jefe) y Sonia (directora de ficcion de a3) alabaron numerosas veces nuestro trabajo. Y eso siempre mola, claro.

Corbatas


Por segundo día consecutivo me pongo corbata. Ayer para la fiesta del Cine Capitol, hoy para la rueda de prensa. En la foto una guapísima Blanca Romero acompañada de un servidor encorbatado y de Jaime Vaca. El mayor fan de la serie, a la par que uno de los mejores guionistas de la misma. Gracias Jaime por escribir como escribes. Blanca, ¿se puede estar más radiante a pesar de los excesos que todos cometimos la noche anterior?

Mi pierna


Mazinger está en esa edad en que todo le excita, una perra en celo, un cachorro macho, el barrendero de la plaza... y esta mañana le ha dado por mi pierna. Qué obsesión. Hacía mucho que no me sentía tan deseado.

jueves, 4 de septiembre de 2008

Espídico


Las tres o cuatro cervezas y las dos copas de la noche del martes hacen que me levante espídico y animado el miércoles. Las resacas ligeras producen siempre en mí ese efecto: Soy locuaz y se me ocurre alguna que otra buena idea. En El País de ese miércoles encuentro además un artículo que puede ser el tema que estoy buscando desde hace tiempo para escribir un guión de una peli. Y eso me anima.

Tenemos revisión del guión 19 con los productores ejecutivos y con Josep nuestro analista (que ahora ya no sólo critica los guiones si no que también juzga la calidad literaria de este blog. El oficio se lleva dentro, está claro). Yo, como en casi todas las reuniones de revisión, sobre todo cuando tengo la confianza de haber presentado un buen capítulo, me muestro payaso, alocado, parlanchín y saco punta de todo, a veces con resultados nefastos que me acercan al patético protagonista de The Office, un pobre desatinado que se cree gracioso. "Cada día estás más loco, con lo sensato que pareces luego en las entrevistas", repite Josep. Y prueba de esa locura es el hecho de que en un momento dado diga que los guiones de la serie beben de tres fuentes distintas: Anatomía de Grey, por razones obvias, El Ala Oeste de la Casa Blanca, por la manera de estructurar, y Boston Legal, espectáculo ante todo. Lo digo y me quedo tan ancho. Para chulo yo.

Los productores ejecutivos, Reyes y Carlos, y el propio Josep, además de Alberto, el guionista, aguantan pacientemente mis chascarrillos y salidas de tono. Gajes del oficio. A ellos les digo una y otra vez el título de la película que se me ha ocurrido y ni se les pasa por la cabeza tomarme en serio. El tiempo me dará la razón. O no.

(En la foto, Andrea, nuestra Yoli, la zorra poligonera. Ya la veréis esta temporada. Está inmensa)

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Estreno


El lunes estrenamos. Otra vez los nervios y a volver a dormir mal todos los lunes esperando los datos de audiencia. Estamos haciendo un buen trabajo. Creo. En esta temporada hemos aprendido a hacerlo mejor y tenemos algun arma secreta, bueno, no tan secreta. Michel Brown, alguien a quien en principio yo no quería para interpretar al personaje de Miguel, se ha revelado como uno de los aciertos de la temporada. Reyes, la productora ejecutiva, fue la primera que vio su potencial. y la que apostó con determinación por él. Y como podéis ver en la foto sigue despertando pasiones igual de gavilanes que entonces. Aquí está rodeado de unos cuantos periodistas que sonreían, asentían y babeaban con cada gesto suyo.
Y además de Michel seguimos contando con los actores de la primera temporada. Son guapos, con talento, carisma, y muchos de ellos siguen llenando las portadas de todas las revistas adolescentes. Y dos o tres siguen sin aprender a vocalizar, qué le vamos a hacer.
Los consumidores de esas revistas estarán esta noche gritando en la entrada del cine Capitol para ver a los chicos de la serie pasando por la alfombra roja. El resto del equipo también nos sumaremos a la fiesta, aunque por supuesto pasaremos desapercibidos. Es lo suyo. Y aunque como en la canción de Cecilia a todos nos gustaría ser el muerto en el entierro, la novia en la boda y el niño en el bautizo, esta noche los flashes sólo iluminarán los rostros de los actores. Y los que día a día también levantamos la serie: guionistas, productores, directores, técnicos, les aplaudiremos con ganas y alabaremos sus vestidos. Luego nos tomaremos una copa a nuestra salud, nos diremos lo guapos que estamos, lo bien que lo hacemos y todos, todos cruzaremos los dedos para que en el verdadero estreno, el del lunes en las pantallas de la tele de todo el país, haya millones siguiéndonos. Josep, nuestro analista, (aunque debería decir jefe analista, ahora que lo han ascendido) ya nos ha advertido de que no esperemos un gran dato. "Es un lunes raro" Y yo pienso, a partir de ese lunes, todos los lunes de otoño volverán a ser raros, porque ya no volveremos a dormir a gusto esperando la sentencia del dato maldito. Pero así es este trabajo.

lunes, 1 de septiembre de 2008

No es un lago


No es un lago. Son las Rías Bajas. Ahí viven mis tíos. Pegaditos a la ría. En el paraíso. Una casa con piscina, con cancha de tenis con las mejores vistas del mundo y con una lancha para pescar y para dar paseos por la ría cuando la marea alta lo permite. Alfonso nos invitó a su lancha y visitamos las antiguas salinas, "hace dos siglos cuando la sal era casi tan valiosa como el oro partían de aquí diligencias cargadas con destino a Madrid" y también navegamos por encima de la zona en la que se dice que hay galeones sumergidos, pasamos al lado de la isla de San Simón, antigua leprosería y también zona de cuarentena de los soldados que volvían de la guerra de Cuba, vimos conserveras, y piscifactorías, y llegamos hasta el puente de Rande, versión gallega del puente de San Francisco. Toda la ría por cierto, me recordó a la Bahía de San Francisco. Tranquila, espectacular, y con el magnetismo que producen los sitios en los que no te importaría nada quedarte a vivir. Aún quedan paraísos sobre la tierra y hay gente afortunada como mis tíos que los disfrutan a diario.

viernes, 22 de agosto de 2008

Familias (II)


A Mirella le encanta hablar mientras limpia mi casa. Pero hasta ahora no me había hablado de su familia. Mirella es ecuatoriana y tendrá como 6 o 7 años más que yo. Es alegre, jovial, trabajadora incansable, llena de vida y de remedios caseros y de supersticiones varias de su país de origen. Según ella los aloe vera lloran lágrimas cuando alguien te envidia mucho o te quiere mal, y los perros enferman para frenar tus enfermedades. Ayer me enteré de que Mirella, a sus 41 o 42 años, es abuela de 4 nietos. Tuvo a su primera hija a los 14 y esa hija tuvo a su hija, "ya mucho más mayor", o sea, a los 17.
Miguel el otro día también me contaba la historia de su asistenta. Necesitaba trabajar más y le pedía a Miguel que le buscara otras casas porque su tercer marido la acababa de abandonar y tenía que ayudar a su hijo mayor porque el novio de ese hijo estaba en la cárcel por camello. Su segundo hijo (tiene tres y cada uno lo tuvo de un marido) es electricista de 19 años y se iba ahora a Afganistán, " a cablear el país".
Ayer estoy tomando una cerveza con un amigo y me encuentro a un viejo conocido, Mario, un fotografo joven y tatuado de los pies a la cabeza, con su hijo Jorge de 5 años. Los dos estaban sentados uno enfrente del otro con sendos portátiles. Mientras Mario intentaba instalar un programa, Jorge de 5, con una habilidad pasmosa y un desparpajo aún más pasmoso pintaba con un programa de diseño en su pequeño portátil. Padre e hijo iban vestidos igual: camiseta blanca sin tirantes y pantalones cortos de estética camuflaje militar. Los tatuajes del padre eran imitados por el hijo con varias calcamonías la mar de conseguidas: dragones de colores y frases góticas. "Es que hoy se he empeñado en vestirse como yo", me decía Mario, y después me relataba orgulloso como el chaval el día anterior había enchufado a través de un puerto usb su pequeño portatil a la impresora del padre y había impreso un dibujo. "Toma papá, para ti" "¿Pero cómo has hecho esto?" Y Jorge, como la cosa más obvia del mundo le contesta: "Lo imprimí con tu impresora."
Mi amigo Fran en la mesa de al lado también me cuenta una historia curiosa que tiene que ver con el amor, la obsesión y la familia. Es de estas historias tan increíbles que tienes que especificar que son verídicas para que no sientas que es pura ficción.
Su amigo Pablo, en una fiesta de empresa conoce a otro empleado de esa empresa pero de otra tienda. Se gustan y se lían. Durante tres días están enrollándose. Pablo a la semana es atropellado y entra en coma. En el hospital, ya que en su dni tiene una dirección antigua, tardan varios días en dar con los padres. Por fin lo consiguen, y cuando los padres llegan allí, Pablo sigue en coma, pero a su lado está el chico con el que Pablo se había liado. Y ni corto ni perezoso se hace pasar por su novio, el gran amor de su vida. Los padres de PAblo no sabían que este era gay, así que Pablo sale del armario estando en coma. Una manera muy cómoda de que tus padres se enteren, sin duda. Está durante semanas en coma y el "amor de su vida" se hace íntimo de los padres que, a pesar del choque inicial, enseguida lo aceptan como un hijo, como uno más de la familia. Alguna noche dormirá en casa de Pablo, en su habitación (mientras Pablo sigue en coma en el hospital) y la madre le enseñará fotos y le contará historias de su infancia.
Pablo sale del coma y se encuentra al "amor" a su lado. Al principio le cuesta reconocerlo, luego ya cae, es el chico con el que se lió un par de noches. Como el "amor" casi no le da otra opción comienzan una relación que enseguida termina, apenas se conocían y el "amor" se había inventado a un Pablo que poco tiene con el real. La familia de Pablo se enfada un poco con Pablo cuando rompe con ese "niño tan majo", alguien que ya era de la familia. "Con lo que te cuidó, con lo que se desvivió por ti" Pablo flipa, claro.
Y mientras Ana Botella seguirá diciendo que las manzanas con las manzanas y las peras con las peras, pero a día de hoy, dentro del concepto familia, caben chicas que son abuelas, padres gays tatuados con hijos superdotados y otras más convencionales que aceptan al novio de su hijo en coma, y lo adoptan enseguida como yerno.
Y Wall-e, el robot de Pixar, se enamora de EVA y sueñan con pequeños robocitos. Mis robots de la foto seguro que también quieren ampliar la familia.
Yo, claro, tengo a Mazinger.

viernes, 15 de agosto de 2008

Familias


Vi la revista en el kiosko del hotel estupendo en el que pasamos el fin de semana en Maspalomas y no me pude resistir. Ahi estaban ellos presumiendo de dos nuevos miembros en la familia y dejándose fotografiar también con el resto de su tropa: ahora ya son tres niños biológicos y tres niños adoptados. En la entrega de los Oscar de este año el presentador bromeó al respecto. Dijo que la ceremonia estaba siendo seguida por 50 millones de personas en Africa y Asia, la mitad en proceso de adopción por Brad Pitt y Angelina Jolie. Ellos son la imagen de los actores solidarios, molones, entregados a la causa, conscientes de la suerte que han tenido en la vida, y queriendo compartir su fortuna con los más desfavorecidos. No son los únicos que adoptan, claro, y que deciden dar un hogar y una familia a niños que no la tienen. No son los únicos que quieren compartir el privilegio de haber nacido en el lado bueno del mundo con otros que tuvieron la mala pata de nacer en otro lugar. Mi amiga Verónica y su marido acogieron primero a una niña y dos años después a dos hermanitos. Su familia pasó de dos a cinco y yo no me quiero imaginar el vértigo que les tiene que entrar alguna noche y la de veces que habrán pensando: ay, madre, ay...

El hermano de Jesús y su mujer acaban de adoptar en Guinea a una niña enferma que ahora agoniza en un hospital de Jaén. En pocas horas o días morirá. Durante nuestro fin de semana de vacaciones Jesús se pasó todo el rato pendiente del móvil y cada poco le daban noticias:Sale de la UCI, está estable, le vuelve la fiebre, ahora no saben lo que tiene, todos los órganos están afectados, vuelve a la UCI, se acerca el final. Durante un mes el hermano y la cuñada de Jesús han dormido y han pasado las horas en el hospital desviviéndose por una niña que acababan de conocer. No saldrán en el HOLA, ni bromearán sobre ellos en la entrega de los Oscar. Pero no hace falta, no quieren ser héroes, ni tampoco se arrepienten de haber tomado la decisión de adoptar. Porque al menos durante estos meses han sido la mejor familia que esa niña podía tener mientras su vida se apaga.

Hay gente así, otros tenemos perro.

jueves, 7 de agosto de 2008

Fotos


Las fotos que veis aquí me las han dado esta mañana nada más llegar a la plaza. "Toma Carlos, tu Mazinger" Así me han saludado dos de las señoras con las que coincido todos los días a horas tempranas sacando al perro. Y otra señora me ha traído el periódico "Como está cerrado el kiosko por vacaciones así no te tienes que dar el paseo para comprarlo"
Y la dueña de Ina, ha llegado luego con cara de recién levantada y su buen humor habitual y nos ha saludado con un: "Hola familia"
Yo me voy tres días de vacaciones y creo que ya las empiezo a echar de menos.
A ellas y a los que el otro día intentaban sacarle a Mazinger de la boca un gorrión medio moribundo que había cazado de un bocado. ¿Qué hacia yo mientras los dueños intentaban salvar al pobre pájaro? Yo gritaba, entre espantado, asqueado y admirado. No consiguieron arrebatárselo y Mazinger se lo tragó enterito, con sus plumas, su pico, sus huesecillos, su sangre caliente... Estuve todo el día con miedo a que cagara plumas, pero no, se ve que los jugos gástricos hicieron bien su trabajo.
A todos los paseadores de sus perros los echaré de menos el fin de semana en la playa. Ellos son lo mejor de estos días de canícula insoportable. Ellos y el fresquito de las mañanas y también sus perros juguetones que aprovechan al máximo esos minutos antes de que lleguen los 37 grados a la sombra.

lunes, 4 de agosto de 2008

Mantra


Los alcoholicos anónimos y otros adictos acaban sus reuniones con un mantra: "Señor dame la tranquilidad y la paciencia para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor y la fuerza para cambiar las cosas que sí puedo y la sabiduría para distinguir la diferencia"

Crecer, madurar, es algo así también. Aprender a distinguir la diferencia. No angustiarse por lo que no podremos conseguir, pero a la vez seguir deseando mejorar. Encontrar ese equilibrio, discernir entre lo imposible y lo posible.

Yo, que siempre presumía de aceptar mis limitaciones, este fin de semana he desandado parte del camino. De alguna manera podría decir que he decrecido.

Este fin de semana me ha costado ver la diferencia. ¿Encontraré el camino? Ya podía ser el camino como el de esta foto, recto y hacia arriba. Pero no.

martes, 29 de julio de 2008

El lujo


Y Mazinger el sábado descubrió el lujo. A falta de vacaciones fuera de Madrid, nos las montamos aquí en el puente: Templo de Debod, Parque del Oeste, casa de Alex con una pantalla más grande que las de los cines Renoir...

Yo también viajé a Nueva Zelanda al volverme a ver durante los tres días festivos la trilogía de El señor de los anillos. Cuando un orco aullaba o un perro ladraba Mazinger lo mismo.

viernes, 25 de julio de 2008

Parques


Porque en las ciudades hay parques, en las noches libros, música y tal vez caricias, en las cenas vino y amigos, en los días calurosos tardes fresquitas, en la intemperie refugios, en la realidad sueños, en la incertidumbre algún acierto, y en los sueños también alguna que otra realidad.
Y el deseo siempre el deseo. La única ley, ya lo decía Almodóvar, y también Drexler: Deseo, mire donde mire te veo.

El despertar


Y con el verano llegó el deseo. El despertar del instinto. Ayer Mazinger descubrió por primera vez a lo que olía el paraíso. Y desconcertado, ansioso, juguetón, despierto, alucinado, jugó y se dejó la vida en conquistarla.
Ah, la adolescencia... ¿Así que la vida era esto? Bienvenido.

martes, 22 de julio de 2008

Hay días...


Hay días que son como esta foto. Y poco se puede hacer, sólo esperar que pasen, como Mazinger espera que sean ya las 8 y media para que lo saque a la plaza y pueda correr, saltar y jugar con sus amigos.
Hay días en los que la misma canción retumba en tu cabeza, y como las rimas pegajosas no te puedes desembarazar de ella:
"Y la vida siguió como siguen las cosas que no tienen mucho sentido"
Maldito Joaquín Sabina.

miércoles, 16 de julio de 2008

I believe...


"I believe in aristocracy, though... Y, sin embargo, creo en la aristocracia. Si es que es el término exacto, y si es que puede emplearlo un demócrata. No en una aristocracia basada en el rango y la influencia, sino en la de las personas solícitas, discretas y valientes. Los miembros de esta aristocracia se encuentran en todas las naciones, en el seno de todas las clases sociales y en todas las edades. Y hay una suerte de complicidad secreta entre ellos cuando se cruzan unos con otros. Representan a la única y verdadera tradición humana, la única victoria permanente de nuestra extraña raza sobre la crueldad y el caos.


Miles de ellos perecieron en la oscuridad, pocos son grandes hombres. Están a la escucha de los demás como de sí mismos, son atentos sin exagerar, y su valentía no es una pose sino más bien una aptitud para soportarlo todo. Y además..they can take a joke.. tienen sentido del humor"


Algo así escribió E.M. Forster y yo lo he venido a encontrar en la ultima novela de Anna Gavalda, El consuelo.
Y consuelo se encuentra en muchas partes, o en dos o tres.

domingo, 13 de julio de 2008

Columpiarse


Hala, una foto en la que salgo feliz y columpiándome. Porque acabo de releer el anterior post y casi me da algo, qué Douglas Sirk, qué Isabel Coixet, qué afán por el melodrama, madredelamorhermoso.Eso sí que ha sido columpiarse y no lo que hacía en este columpio. Ni caso, es que es domingo y toca trabajar y no he hecho nada en toda la mañana, grrr...

Ahora me voy de cañas, ea.

Equilibrio


El personaje que interpreta Nani Moretti en la estupenda Caos Calmo, intenta soportar el dolor de la pérdida haciendo listados mentales absurdos. El primero y el más genial de todos ellos es uno sobre las compañias aéreas con las que ha volado. Es una idea de guión brillante (aunque puede que ya esté en la novela en la que se basa la peli), una de esas por las que un guionista de televisión como yo , acostumbrado a llenar folios y folios de naderías, mataría, porque pocas veces ha visto reflejado el dolor en la pantalla de una manera más sutil, más original, más desesperada dentro de esa calma de la que hace gala el personaje y la película. En un cuento que escribí hace poco el protagonista también intentaba cuantificar y entender su dolor agarrándose a las cifras, las de su piso, las de las facturas del sicólogo, etc. Algunos me preguntaron si era autobiográfico y no, para nada. Es verdad que a veces, como creo que ya conté por aquí, me gusta enumerar los momentos en que disfruto de mi vida, no con un afán de "mira lo que tengo" sino por una cuestión de equilibrio. (Cosas que se aprenden con los psicólogos conductistas, ya veis) Llevo días o semanas quejándome de que no tengo vacaciones, de que "¡ay! que vida más miserable sin vacaciones" Bien, pues en un momento tonto y de queja como ese, un listado calma mi pequeño caos, como a Nani Moretti, y ante la pregunta o lamento de "oh, dios por qué nunca tengo vacaciones" hago recuento y resulta que en el plazo de un año he estado en Río de Janeiro, Malta y Lisboa. Así que ese pequeño listado me cierra la boca. En otros momentos de caos calmo, donde creo que mi vida es sosa y demasiado tranquila hago recuento de mis pequeños placeres, de mis pequeños aciertos, y la lista no deja de crecer: una o dos buenas películas (Caos Calmo, Margot y la boda), una o dos novelas tristes pero increíbles (Saber perder, El consuelo), una cena con vino y amigos, la orquídea de la foto, regalo del productor ejecutivo de mi serie, a la que le están brotando las flores, un paseo con Mazinger, claro, y también una noche de hotel en una habitación blanca y con una bañera enorme... Y la lista sigue y sigue.
No hago listados de dolor, porque lo que duele no necesita demasiadas palabras, igual que este blog siempre será un blog alegre y para todos los públicos, un blog siempre con Mazinger, porque para eso lo tengo, a Mazinger y al blog.

Gente con perro


Uno de los descubrimientos tontos y asombrosos que hice en mi estancia de 6 meses en NY hace tres años es que somos lo que nos rodea. (El yo y las circunstancias que diría Ortega) O más bien que la identidad no es más que la suma de nuestro trabajo, nuestros amigos, nuestros amores, nuestra casa, y en un grado un poco más pequeño de nuestro carácter, nuestras ideas, nuestro lugar de nacimiento... En NY empezaba de cero, sin apenas amigos, sin trabajo, ya que iba a estudiar, y con una casa, más bien caja de zapatos, (con su ratón y sus palomas asquerosas en ese pozo negro que tenía por patio de luces) que estaba muy por encima de mis posibilidades, pero muy por debajo de la que tenía o podía aspirar en Madrid. Así que en NY descubrí a otro Carlos, y como un concursante cualquiera de una edición de Gran hermano, esos que siempre dicen que "aquí en la casa se vive todo más intesamente" yo también lo viví todo de manera intensa. Huérfano de mi identidad y despojado de las palabras que también me definían, descubrí mi lado más miedoso y también el más intrépido, el lado más alocado y el más cauto. Sin identidad era una veleta y dependía del viento, del clima y de mi confianza con el idioma para estar arriba o abajo. Yo allí ya no era Carlos el guionista simpático amigo de no sé quién, o Carlos, el que daba esas fiestas tan graciosas, o Carlos, el que se desenvolvía con seguridad y aplomo tanto en el supermercado como en una discoteca o en el trabajo. Allí era un estudiante extranjero más, bastante torpe con el idioma, y que se quejaba y se admiraba de esa ciudad hostil e increíble a partes iguales. Un estudiante extranjero en una clase llena de estudiantes extranjeros de todas partes del mundo, Corea, Turquía, China, Hungría, Francia, Brasil, Argentina... Eso era lo que nos unía y de ahí partíamos todos. Poco a poco, mes a mes y peleándonos con el idioma, fuimos descubriendo más de cada uno y fuimos intentando traer nuestra identidad patria a esa clase y a esas nuevas amistades. Y así supimos que uno era guionista, (yo) otros pijos niños de papá (la argentina), otros crupiers en un casino japones (toni), otros informáticos (el turco) y suma y sigue. Pero hasta que reconquistamos nuestra identidad fuimos naufragos, y también libres. No eramos nadie y podíamos ser cualquiera, con todo el vértigo y toda la ansiedad que eso puede suponer. Y con toda la diversión también, claro.
¿Y todo esto qué tiene que ver con el título que le he puesto al post: Gente con perro? Tiene que ver, porque con Mazinger he recordado o más bien recobrado esa identidad perdida, esa no identidad. Con Mazinger, los vecinos con perro de la plaza, sólo sabían de mí, que era el dueño de Mazinger, y yo sólo sabía de ellos que eran los dueños de sus perros.
Y de ahí partimos. Y es un buen sitio del que partir, porque alguien con perro, es alguien que de buenas a primeras te va a caer bien, porque por lo pronto ya tiene algo en común contigo, el perro y sobre todo ya le presupones cierta capacidad para el aguante, para la paciencia, para dar cariño, para preocuparse y desvivirse por los demás, o al menos por su perro. Y poco a poco vas descubriendo y te van descubriendo. Además del dueño de su perro, te enteras de que uno es pianista, el otro informático, otro arquitecto (cómo veis es un barrio la mar de molón) , otra dependienta, otro jubilado... Y un día también de manera tonta los dueños de los perros descubren que el dueño de Mazinger escribe un blog y se corre la voz y un viernes por la tarde, después de un día duro de trabajo, bajas a Mazinger cansado y te encuentras con la sonrisa de varios que te dicen: hey, me he leído tu blog, qué chulo, así que eres el guionista de Física o química, ya verás cuando se lo diga a mi hermana pequeña, je..."
Y así es como partiendo de Mazinger, hasta ser guionista de televisión se perdona.

martes, 8 de julio de 2008

Trasquilones


Yo veía a todos los perros de la raza de Mazinger con un corte de pelo bastante ridículo. Con el pelo rapado por arriba y con faldones en las piernas. A mí no me gustaba nada, yo no quería ese corte de pelo para Mazinger. A mi me gustaba con el rollo salvaje que llevaba, que casi parecía un perro vagabundo. Con pedigri, pero vagabundo. Así que me puse a preguntar a los dueños de perro como Mazinger que tenían un corte de pelo más o menos digno. Alguno había. Me hablaron de una peluquería, de otra. Y me decidí por una.

Pero luego, no sé, como que me dio pereza o qué sé yo. El caso es que ayer, mientras pensaba en cómo solucionar una secuencia, me dio por coger la tijera y acabar de un tajo con un chicle que tenía pegado en su pelo blanco y largo. Y después de ese tajo vino otro y después... ya no pude parar. Sabía que no debía, que era un camino sin retorno. Al cuarto tajo era consciente de que la cosa aún podía tener remedio, que si paraba en ese momento el destrozo aún era evitable, pero no pude. Es de estos momentos en la vida en los que sabes que no debes seguir pero una fuerza kamikaze te impulsa y te dejas llevar, hacia la catastrofe, hacia el peligro, hacia el trasquilón. ´

Ayer en la plaza causó sensación. Los dejé a todos mudos con el corte punkie de Mazinger. Yo a veces lo miro y lo veo horroroso. Y otras veces me parece el chucho más gracioso del barrio.

sábado, 28 de junio de 2008

Susana y los polis


Lo se Susana y Mazinger fue amor a primera vista. Ella le protegió de todos los borrachos.

Ah, las New Balance que luzco graciosamente en la foto también fueron un regalo. Haría recuento de ellos si no fuera una vulgaridad solo digna de fisicos o químicos: las susodichas zapatillas, una estupenda orquidea, la noche de hotel, una impresora láser, dvds varios, cds varios, libros varios, muchas camisetas, una camisa, un pantalón corto chulísimo...
Fue como la noche de reyes, pero sin la llegada de los reyes, solo de 6 policías. ¿Seis? ¿Pero realmente qué se pensaban encontrar? Ah, Mazinger salió a saludarlos, para romper la tensión del momento. Eso sí, como los 6 estaban metidos en su papel, ni uno solo lo acarició. Malditos.

Física o química


¿Por qué dos actores de la serie y su guionista sacan y se enseñan la lengua ? Qué se yo, será porque eran las 5 de la mañana de un sábado cumpleañero y la serie para la que trabajan se llama Física o química, que en su nueva temporada estrena canción de cabecera, que desgraciadamente no es de Joaquín Peña, (nuestro músico), y que entre otras lindezas dice "mi saliva en tu saliva" . Qué guarros.
Si es que nos ganamos las críticas a pulso. No aprendemos.

fiesta


Si no acabamos tan borrachos como parece en la foto, fue gracias a los 6 policías que a las 6 de la mañana vinieron a desalojarnos... La proxima semana tenemos reunión de la comunidad de vecinos, espero que no me apedreen... Mazinger se lo pasó en grande, eso sí. Iba de un borracho a otro con una desenvoltura propia de Massiel en una boda.

NY


El artista danés Olafur Eliasson ha instalado varias cascadas artificiales en la ciudad de Nueva York. Las fotos que acabo de ver en El Pais, entre otras una cascada bajo el puente de Brooklyn, son impresionantes. Estarán hasta finales de octubre. Creo que esa será una buena excusa para volver a cruzar el Atlántico y así aceptar la invitación de Anthony de descubrir el otoño en Nueva York, "la unica estación que te falta por conocer, y la mejor para que te reconcilies de una vez con la ciudad" Sólo tendré que decidir qué hago con Mazinger, a quién se lo dejo. Y no va a ser tarea fácil, sobre todo si pienso en lo que me ha costado organizar la escapada de esta noche a uno de los mejores hoteles de la ciudad, el Puerta de América.

Ya que no tengo vacaciones este verano uno de los regalos de mi cumpleaños ha sido una noche en el hotel que más ganas tenía de conocer de Madrid. Cada planta está concebida por un diseñador distinto, y en el atico tienen una piscina con el fondo pintado de negro que refleja el resto de la estancia. Ardo en deseos de bañarme en ese espejo. Pero como os decía, hasta ayer no me di cuenta "del problema Mazinger" ¿lo dejo solo 18 horas? ¿O a quién le endoso el marrón? Jesús salió al rescate. Y se ofreció generosamente a hacerse cargo de él.Desde aquí mil gracias y mi promesa de no endosártelo si consigo irme en octubre a Nueva York.

Ah, en la foto, dos regalos que también me hicieron en la fiesta.

sábado, 21 de junio de 2008

Tonight is the night


Así me ve Juan, sin arrugas y sin canas. En vez de 36 parece que cumpliera 26. Yo estoy encantado, claro, con la visión idílica y prolifting que tiene de mí. Como sabéis mi cumple fue el lunes, pero tonight is the night! Esta noche es la gran fiesta. Después del susto de descubrir ayer que el aire acondicionado no funcionaba, justo ahora que ha llegado el calor, por fin esta tarde he logrado solucionarlo. Llamé a un tecnico de urgencia, la operación fue cara y dolorosa, pero como digo, ahora mismo ya puedo presumir de frío polar en mi casa. Mazinger aún no sabe muy bien qué pensar al respecto. Y más lo flipará esta noche...
Todos los lectores, entre los que se han ido sumando parte de mi familia, qué cosas (yo estoy entre encantado y aturdido), por supuesto estáis más que invitados. Antonio, dueño de Micro, si no tienes plan para esta noche, ya sabes, en le 5 derecha, el portal al lado del tuyo.
Mañana tendré que esconderme de los vecinos, lo sé.

miércoles, 18 de junio de 2008

estos sí son los tulipanes naranjas


En la foto donde hablaba de los tulipanes naranjas, había una orquídea sobre la mesa. Estos sí son los tulipanes naranjas. El florista me preguntó si tenía en casa fanta de limón. Yo le miré extrañado, ¿por qué querrá saber este hombre lo que tengo en la nevera? Me contestó sin necesidad de que se lo preguntara: A los tulipanes naranjas le gusta la fanta de limón.

No están todos los que son


No están todos los que son, pero sí son todos los que están. Estos fueron algunos de los íntimos que me acompañaron en mi cena de cumple. Los otros íntimos estarán el sábado, más bebidos seguramente y mucho más bulliciosos. Tampoco estarán todos, algunos siguen rodando en Malta, otros experimentando en Nueva York, y los demás perdidos sabe dios donde. Los echaré de menos, pero quedará todo el verano para rescatarlos. Nos vemos el sábado. Y espero que Mazinger no se muera del susto.

tulipanes naranjas


Camino descalzo sobre el roble claro que cubre el suelo de mi casa. Hay tulipanes naranjas sobre la mesa nueva de ikea. La luz entra por todos los balcones de la casa. Es una luz de verano, por fin. Across the universe es la peli que veo mientras pienso en cómo mejorar un guión que se me atraganta. Camino descalzo, como un poco de queso de cabra que sobró de la cena de cumpleaños del lunes, a la mierda la dieta, y me siento como en una película de Bertolucci. Este es uno de esos momentos, el personaje que he creado funciona. Yo soy ese personaje, claro. Y en este momento, mi casa, el personaje, Mazinger, todo, me gusta. Y lo disfruto.

lunes, 16 de junio de 2008

41



41. Mazinger me quiere ganar en todo. Yo cumplo 36 y él casi rompe el termómetro con sus 41 de fiebre. Le han dado un chute de antibióticos (la veterinaria ha dicho que con ese nombre de super héroe se recuperará pronto) y ahora me toca a mí cuidarlo toda la semana e irle administrando antibióticos en jarabe. Da una penita verlo... ¿La gente cómo se atreve a tener niños? Si a mí con el chucho se me parte ya el corazón...

domingo, 15 de junio de 2008

Felicidades

Lo mejor de ser mellizo es que nunca te olvidas del día de cumpleaños de tu hermana. Felicidades, Marta!

los lagartos


Los lagartos, que a pesar de ser mellizos siempre fueron conocidos como los gemelos, crecieron sanos y pronto perdieron ese aspecto reptil, como prueba la foto. Eso sí, durante su primera infancia desarrollaron el gusto por matar hormigas y dar volteretas al sol en una colchoneta vieja plantada en la terraza de su casa. (Prueba tal vez de que aún seguía corriendo sangre lagarta por sus venas)
Ah, el lagarto Carlos es el de la izquierda y tal día como hoy, se pasará la celebración de su cumple trabajando y visitando al veterinario, porque Mazinger, lleva dos días tosiendo sin parar y ha amanecido con cara de enfermo y sin ganas de nada, ni de mover el rabo para saludar, ni de asaltar la cama, ni de devorar su desayuno. Ni tan siquiera ha exigido que lo saque de paseo. Su dueño en el 36 cumpleaños está un poco igual, alérgico perdido, sin parar de estornudar, con los labios deshidratados y sin ninguna gana de trabajar. Pero eso sí, esta noche celebrará una cena para los íntimos, para celebrar su cumple y su nueva adquisición, una mesa de comedor que ha comprado para la ocasión. Y con una o dos botellas de un buen vino gallego, y rodeado de amigos, procurará olvidarse de todo, de su alergia y de los 36.

36


Hace 36 años un día como hoy, los chicos de la foto tuvieron mellizos. Una niña y un niño. A la niña la llamaron Marta, al niño Carlos. Creo que fue la tía Dorinda la que sentenció nada más verlos que eran feos como lagartos. Todo ojos, pellejo arrugado y escuchumizados. Faltaban unos años para que esos niños vieran por primera vez, desde esa fascinación absoluta a la que sólo los niños se pueden entregar, la serie japonesa de dibujos animados, Mazinger. Y faltaban unos cuantos más, casi 36, para que el niño, ya con canas en la barba, y con menos aspecto de lagarto, rindiera tributo a los dibujos de su infancia, y nombrara a su perro con el nombre del héroe de metal.

jueves, 12 de junio de 2008

El cómputo de la felicidad


Xacobe me pregunta si no es mucho sacrificio eso de dedicarle una hora y media o dos al perro todos los días. Y si no me quita demasiado tiempo. Para mí el sacrificio sería pasar ese mismo tiempo en el gimnasio o estar hora y media en un atasco o en el metro. Tengo la suerte de trabajar en casa, así que todo ese tiempo es mío y ahora de Mazinger. ¿Un perro es sacrificado? Te exige esa ligera disciplina de sacarlo tres veces al día, sí. ¿Pero dónde está el sacrificio en dar paseos, en verlos correr, jugar, saltar, como Micro en la foto? Es plancentero. Esa hora y media que dedico a algo tan simple como ver a Mazinger jugar mientras charlo de vanalidades con los dueños de los perros,es terapeútico. Es una hora y media de regalo al día. ¿Antes qué hacía con ese tiempo? Como le digo a Xacobe, si en tu día a día no puedes sacar hora y media para ti y para hacer lo que te gusta, algo no funciona del todo bien en tu vida. Esa hora y media ya está en el cómputo de la felicidad de mi día. Por supuesto hay más momentos así, de felicidad, o de estar a gusto y yo, cual avaro Tío Gilito, los atesoro y hago el recuento al llegar la noche. Rosa Estévez, la directora de cásting de mi serie, me decía el otro día que tener un bebé es redescubrir la simplicidad de las cosas, y volver a celebrar las sorpresas de la vida a través de los ojos del niño. No voy a decir que con un perro sea lo mismo, no soy tan tarado, pero algo de esa simplicidad ha traido Mazinger a mi vida. Correr, jugar, devorar la comida, celebrar la llegada del amigo, y ver pasar tranquilamente la tarde mientras te calientas al solecito de la plaza. ¿Quién da más?

martes, 10 de junio de 2008

Otra foto de Tony


Otra foto de Tony, para compensar esa a mala leche que le hice yo al pobre Mazinger y colgué hace unos días, en la que estaba completamente mojado.