sábado, 27 de septiembre de 2008

Irascible


A Alejandro le pone de los nervios los grafittis que inundan las paredes de Malasaña. Pocas cosas lo vuelven tan irascible. Mazinger sin embargo, ignora las pintadas, como bien se ve en la foto, y se muestra irascible sólo cuando desde el balcón ve que en la plaza ya tienen una buena montada todos sus colegas perrunos. "¿Qué hago yo aquí arriba atrapado con esa fiesta que hay abajo?" Parece gritar con cada ladrido y cada gruñido agudo. Gruñidos que por la mañana al despertarse suenan igual que los que Spielberg utilizó para dar sonido a sus dinosuarios de Jurasic Park. Así que ya sabéis de donde se inspiró para que sus bichos enormes se expresaran, de un westy peludo, pequeño, blanco o más bien gris como el mío.
A mí sin embargo estos días me ponen irascible otras cosas. O más bien sólo una cosa. Que a varios de mis colegas, amigos, conocidos o vecinos les haya dado por criticar mi serie sin ningún tipo de piedad. Sé que lo debería encajar con humor y buena letra, pero aunque a veces lo consigo otras los muros de la presa que contienen mi rabia se agrietan y ya no hay manera de parar ese torrente de irascibilidad que no sabía que llevaba dentro. "¿Pero los alumnos de ese instituto cuando van a clase? ¿Hacen algo más que tener sexo? ¿Cómo le dais papel a ese lerdo? ¿por qué se drogan tanto? ¿o por qué han dejado de drogarse?" Hasta aquí yo aguanto estoicamente, pongo mi mejor sonrisa, me armo de paciencia y respondo con buen humor. Pero ante afirmaciones tales como la siguiente: "Cómo se nota que vende la carnaza, que no ponéis otra cosa" Pues yo ya no puedo evitarlo y salto. "A mí es que la carnaza me gusta, mira tú por donde" A lo que el desgraciado de turno me contesta: "Claro, es tan narrativa la carnaza" Cuento hasta 10 para no hacerle tragar al crítico aficionado la correa de mi perro. Y le contesto con algún improperio ciertamente elegante, sobre todo teniendo en cuenta que mi deseo era que se tragara enterita y sin masticar la correa. El improperio no le sienta bien, vaya usted a saber por qué (los criticos llevan peor que nosotros que les critiquemos) y me dice, "pero no te mosquees, hombre, si yo la serie la verdad es que no la veo" Grrrr... "¿Entonces pa que opinas? ¿pa qué opinas? ¿Te digo yo lo mal que envuelves los paquetes en el puesto de embalaje de la FNAC? ¿eh, te digo yo el coeficiente intelectual que hace falta para haber alcanzado tan alto puesto de trabajo en la vida? ¿Eh, te digo yo lo bajito que eres que casi no llegas al mostrador? ¿Eh, te lo digo? ¿Te lo digo? ¿Te lo digo? ¿Te he hecho tragar acaso la correa de mi perro? ¿Eh? Enano, feo, ya te gustaria poder enseñar a ti carnaza."
Bien, como veis, la irascibilidad se ha desbordado. Eso sí, sólo en mi mente. Porque el crítico aficionado sólo ha escuchado mi gruñido, aunque mi enfado interior debía ser bastante transparente. Para no explotar ante el siguiente comentario del crítico inoportuno, (porque el tío siguió, sí) llamo a Mazinger y lo subo a casa. En el ascensor me encuentro con la vecina del cuarto. Y la buena mujer me suelta "uy, tienes que darle menos de comer a tu perrito. Está gordo" Y entonces sí, entonces sí que quiero que la señora abra bien la boca, para que le quepa entera la correa. Porque esta sí que se la traga. ¡Vas a ver tú lo que es estar gorda! Pero no, claro, soy educado y sonrío. A pesar de las veces que la buena mujer ha subido a protestar por tonterías, por goteras diminutas, a pesar del día que entró impunemente y sin llamar a mi casa con una llave que le había dejado para una emergencia, y llegó hasta la habitación donde estaba durmiendo en bolas y me dice: "Uy, no sabía que estabas, pero tápate." ¡Que estoy en mi casa, señora. En mi casa !
Así que después de que haya llamado gordo a mi perro llego a casa y grito: "Mi perro estará gordo pero usted necesita una buena crema hidratante, qué digo una crema, un lifting, vieja!.
¿Irascible yo?
¡Y Mazinger no ladres, no ladres, que no está el horno pa bollos!

3 comentarios:

patry dijo...

La gente está para criticar y opinar de todo menos de su propia vida.
Lo que me sorprende es que se sorprendan de lo que ven en la serie pues es poco comparado con la realidad que se vive en los institutos.
Si contara mi vida de aquellos años te aseguro que censuraban la serie, y no lo digo presumiendo, lo digo porque por desgracia yo tuve una amiga que en vez de entrar en un coma como Ruth hoy está esquizofrénica perdía por un éxtasis.
Lo digo porque yo no me enrrollé con una profesora pero si con la orientadora de mi instituto (personaje que falta en la serie), cuyas palabras más bellas fueron: has sido el error de mi vida ( y eso que nadie se enteró y q yo no le puse un puñal en el pecho para que se desnudara), lo digo porque mis amigos/as algunos vendían pastillas y chocolate en el mismo centro, nos fumabamos los porros allí también y en el patio, y muchos aparecían un martes a clase con los labios rebentados de haber pasado todo el fin de semana en una fiesta pastillera consumiendo de todo menos coca cola.
Ir entripado a clase, meterse una raya antes de entrar, follar en el baño, irte de casa porque tu padre es alcohólico y le pega a tu madre, ver a tu hermano en la cárcel por tráfico de drogas, quedarte preñada, una violación, descubrir pintadas en las meses donde ponían con nombres y apellidos que era lesbiana....
La realidad, como en su día comentó una de mis profesoras y hoy amiga mía está ahí fuera, quien no la quiera ver .... es su problema.
Y esta serie sólo refleja parte de ella, pero ya se sabe, los problemas mejor de lejos que delante de tus ojos.

combatientes70 dijo...

Yo fui al instituto en los ochenta... y en Martos las drogas no llegaban o no llegaban a mi grupo... ¡Que pena!... pero si tengo una amiga que se lío con un profesor... otra con el secretario del instituto y yo si hubiera podido con el de física y química... amigos que descubrían el sexo con su mejor amigo... amigas que se me descubrían lesbianas... adolescentes en busca de sexo ¡¡qué raro?! beber en el recreo una litrona de cerveza y llegar borracho a clase... embarazos no deseados... sexo y más sexo... amor estúpido... amor adictivo... profesores separados... profesores que son niños... por cierto me encantó el capítulo del pasado martes... y

Jaime dijo...

Tú estás por encima de todas esas críticas (si es que se puede llamar "crítica" a algo que ni sabrían justificar como tal por la falta de argumentos reales)...

Ánimo, seguro que somos más los que valoramos el buen trabajo. O si no al manos, no hacemos críticas basadas en tonterias y prejuicios.

Un besote!