
El personaje que interpreta Nani Moretti en la estupenda Caos Calmo, intenta soportar el dolor de la pérdida haciendo listados mentales absurdos. El primero y el más genial de todos ellos es uno sobre las compañias aéreas con las que ha volado. Es una idea de guión brillante (aunque puede que ya esté en la novela en la que se basa la peli), una de esas por las que un guionista de televisión como yo , acostumbrado a llenar folios y folios de naderías, mataría, porque pocas veces ha visto reflejado el dolor en la pantalla de una manera más sutil, más original, más desesperada dentro de esa calma de la que hace gala el personaje y la película. En un cuento que escribí hace poco el protagonista también intentaba cuantificar y entender su dolor agarrándose a las cifras, las de su piso, las de las facturas del sicólogo, etc. Algunos me preguntaron si era autobiográfico y no, para nada. Es verdad que a veces, como creo que ya conté por aquí, me gusta enumerar los momentos en que disfruto de mi vida, no con un afán de "mira lo que tengo" sino por una cuestión de equilibrio. (Cosas que se aprenden con los psicólogos conductistas, ya veis) Llevo días o semanas quejándome de que no tengo vacaciones, de que "¡ay! que vida más miserable sin vacaciones" Bien, pues en un momento tonto y de queja como ese, un listado calma mi pequeño caos, como a Nani Moretti, y ante la pregunta o lamento de "oh, dios por qué nunca tengo vacaciones" hago recuento y resulta que en el plazo de un año he estado en Río de Janeiro, Malta y Lisboa. Así que ese pequeño listado me cierra la boca. En otros momentos de caos calmo, donde creo que mi vida es sosa y demasiado tranquila hago recuento de mis pequeños placeres, de mis pequeños aciertos, y la lista no deja de crecer: una o dos buenas películas (Caos Calmo, Margot y la boda), una o dos novelas tristes pero increíbles (Saber perder, El consuelo), una cena con vino y amigos, la orquídea de la foto, regalo del productor ejecutivo de mi serie, a la que le están brotando las flores, un paseo con Mazinger, claro, y también una noche de hotel en una habitación blanca y con una bañera enorme... Y la lista sigue y sigue.
No hago listados de dolor, porque lo que duele no necesita demasiadas palabras, igual que este blog siempre será un blog alegre y para todos los públicos, un blog siempre con Mazinger, porque para eso lo tengo, a Mazinger y al blog.