Yo soy tan pro Obama, que hasta tengo una camiseta con su nombre, que me compré en Los Angeles. Muchas veces me la pongo sin darme cuenta de que la llevo y algún que otro americano desconocido me saluda entusiasta al grito de Obama. Yo siempre tardo en reaccionar, y pienso, ¿por qué este hombre sabe que me gusta Obama? Hasta que caigo.
Jesús y Joaquín me trajeron un muñeco Obama cuando estuvieron en NY y yo ahora que volveré en un mes a la capital del mundo, seguro que también arramblo con algo que lleve su nombre, una taza, una foto, un seguro médico. Me estoy leyendo uno de sus libros también. Sabe escribir. A mi este hombre aún no me ha decepcionado. Ayer en su discurso ante las dos cámaras dijo que EEUU era la única democracia del mundo sin cobertura universal. Y se ve que a la mitad de los americanos les da lo mismo. Las aseguradoras privadas se han gastado ya más de 300 millones de euros en desacreditar las palabras de Obama y su proyecto de reforma. 300 millones. Los más rancios y conservadores han basado toda la campaña de oposición a la reforma diciendo barbaridades como que favorecía la eutanasia entre los ancianos y que habría comités de médicos que decidirían quién tenía que vivir y quién tenía que morir. Esos mismos republicanos parecen olvidar que eso es exactamente lo que lleva pasando mucho tiempo en ese país, porque las aseguradoras privadas son las que todos los días deciden no correr con más gastos de algunos de sus pacientes, alegando que ciertas enfermedades no las cubre el seguro, ya que sus tratamientos son carísimos, y dejan a sus asegurados sin cobertura, o sea, con un pie en la tumba. Y después dicen que los que favorecen la eutanasia son los demócratas. En la primera potencia mundial, miles de personas después de estar pagando durante toda su vida seguros médicos carísimos, son desatendidas por las propias aseguradoras que no quieren reducir ni un ápice sus beneficios. Obama y su gobierno quieren acabar con ello. Llevan meses siendo insultados.
Yo mientras seguiré llevando su camiseta.
jueves, 10 de septiembre de 2009
martes, 8 de septiembre de 2009
El defensor del menor
El señor defensor del menor de la comunidad de Madrid se ha metido a crítico de televisión. Y no ha tenido ningún reparo en calificar a nuestra serie, Física o química de bazofia. Se ha quedado tan ancho. Y cree que la serie, con su falta de valores, ha influido en el altercado de Pozuelo. A mí esto me ha parecido tan desproporcionado y ridículo como culpar al movimiento de caderas de Elvis Presley de las revueltas estudiantiles de los 60, la verdad. Como símbolo puede quedar apañado, pero como consecuencia directa, ay, que risa, maria luisa. Me encantan señores como este que enseguida dicen que nuestra serie está falta de valores. ¿Y no será que está falta de alguno de los valores que a ellos les gustaría que tuviera y sin embargo posee otros que a ellos no les interesa ver? Yo valoro la tolerancia, valoro la libertad, valoro el riesgo, valoro la diferencia, valoro el compromiso, valoro la alegría, valoro la duda, no me manejo bien entre certezas, qué le vamos a hacer, valoro el respeto, valoro el hedonismo, valoro el sexo, valoro la amistad, valoro el trabajo y también valoro la vida. Y todos esos valores están reflejados en la serie. Pero algunos, como el defensor del menor, echan de menos otros valores, la familia, la religión, el esfuerzo, el estudio. Yo no desprecio ninguno de esos valores, he sido educado en todos ellos ¿pero me convierto en bazofia si no los menciono o hago hincapié en ellos? Curioso.
Si ese señor desde un cargo público considera que mi serie es bazofia y no tiene ningún reparo en decirlo, repito, desde un cargo público, creo que no tengo ningún problema en no compartir alguno de sus valores. Y espero que esos menores, que él dice defender, pero desconoce en gran medida, se acerquen más a mis valores que a los suyos.
Y creo que he escrito toda esta entrada sin insultarle y sin llamarle bazofia.
Sé hacerlo, será cosa de valores.
Si ese señor desde un cargo público considera que mi serie es bazofia y no tiene ningún reparo en decirlo, repito, desde un cargo público, creo que no tengo ningún problema en no compartir alguno de sus valores. Y espero que esos menores, que él dice defender, pero desconoce en gran medida, se acerquen más a mis valores que a los suyos.
Y creo que he escrito toda esta entrada sin insultarle y sin llamarle bazofia.
Sé hacerlo, será cosa de valores.
lunes, 31 de agosto de 2009
Show time
A veces cuando me atasco en una secuencia o en un capítulo, me pongo a ver algún capítulo de cualquier serie, eso me distrae, me relaja y muchas veces encuentro la inspiración que me faltaba para salir del atolladero.
Esta mañana lo he hecho con un capítulo de una serie nueva de Show time, Nurse Jackie, en la que la protagonista es Edie Falco, la mujer del mafioso de Los Soprano. Como casi todos los productos Show time (la cadena que para mi gusto ya ha desbancado a HBO) este también es brillante. ¿Cómo se puede hacer una serie de hospitales que sea distinta y novedosa? Ellos lo consiguen. Y gracias sobre todo al dibujo del personaje de la enfermera Jackie, la prota. Cuando creíamos que el doctor House era insuperable, aquí llega Jackie.
Decididamente soy un hombre Show Time. ( Y de hecho todas las ideas que se me ocurren tendrían cabida en esa cadena, o al menos eso me gusta pensar. Yo no sería tan brillante, bien es verdad) Cada vez que veo un nuevo producto hecho por ellos pienso, ¿cuándo tendremos aquí una cadena que se atreva a ir tan lejos? ¿y por qué no he nacido allí, en Estados Unidos, cachis la mar? Lo feliz que sería trabajando en Show time.
Esta mañana lo he hecho con un capítulo de una serie nueva de Show time, Nurse Jackie, en la que la protagonista es Edie Falco, la mujer del mafioso de Los Soprano. Como casi todos los productos Show time (la cadena que para mi gusto ya ha desbancado a HBO) este también es brillante. ¿Cómo se puede hacer una serie de hospitales que sea distinta y novedosa? Ellos lo consiguen. Y gracias sobre todo al dibujo del personaje de la enfermera Jackie, la prota. Cuando creíamos que el doctor House era insuperable, aquí llega Jackie.
Decididamente soy un hombre Show Time. ( Y de hecho todas las ideas que se me ocurren tendrían cabida en esa cadena, o al menos eso me gusta pensar. Yo no sería tan brillante, bien es verdad) Cada vez que veo un nuevo producto hecho por ellos pienso, ¿cuándo tendremos aquí una cadena que se atreva a ir tan lejos? ¿y por qué no he nacido allí, en Estados Unidos, cachis la mar? Lo feliz que sería trabajando en Show time.
domingo, 30 de agosto de 2009
Canciones
La gran Ana Milán colgaba ayer esto en su página de facebook:
Ustedes me han mirado
pedirle a ese bombón que me quisiera
no creen que era
pedirle demasiado.
Sal ahí Milàn, a defender el pan y la alegría. Sal ahí para que sepan que esta boca es mía... Esto me pasa desde que Sabina me habla en sueños...
A mí Sabina, que no me habla en sueños, más quisiera, sin embargo me habla en casi todas sus canciones. Y desde hace unos días hay una que no me puedo quitar de la cabeza:Ustedes me han mirado
pedirle a ese bombón que me quisiera
no creen que era
pedirle demasiado.
viernes, 28 de agosto de 2009
Entrevista
Luis me ha hecho una entrevista muy cariñosa en soitu.es. Pongo el link sobre todo porque salgo guapo en la foto.
http://www.soitu.es/soitu/2009/08/27/actualidad/1251363291_627800.html
http://www.soitu.es/soitu/2009/08/27/actualidad/1251363291_627800.html
martes, 25 de agosto de 2009
Crónica del desamor
Hace 30 años ya que Rosa Montero (no es mi tía) publicó Crónica del desamor. Yo debí leerlo hace veintitantos. Supongo que me lo habría dejado mi tía Amalia (Montero), como casi todos los libros que leía entonces. Recuerdo que me marcó. Hace menos de una semana le dejé a Susana las 50 primeras páginas de la novela que por fin me he decidido a escribir. Ella, entusiasta como es, me confesó que de alguna manera le recordaba a la primera novela de Rosa Montero (ojalá). Ninguno nos acordábamos del título pero sí recordábamos mucho de lo que pasaba. A ella también le había marcado. El otro día estábamos unos cuantos amigos en la FNAC y de repente Susana se me acercó con un ejemplar de Crónica del desamor. ¡Esta es! La compré claro. En el prólogo Rosa Montero decía que no había querido reeditarla, porque le parecía la peor de sus novelas, pero que ahora que se cumplían 30 años y después de que mucha gente año tras año le preguntara por ella había por fin accedido a hacerlo. La estoy leyendo y aunque a mí no me recuerda nada a la novela que estoy empezando, (la mía es mucha más ligera, morbosa, tontuna y espero que optimista, y no con esa vocación generacional que tenía Crónica…) puedo entender perfectamente por qué me había impresionado en su momento. Eso sí, en 30 años, este país y nosotros, como cantaban Presuntos…, cómo hemos cambiado.
sábado, 22 de agosto de 2009
Naranja y mango
Las parejas del verano:
Naranja y mango: Acabo de descubrir que es una de las simbiosis más perfectas de dos frutas en un zumo. Probadlo.
Cloro y amigos: ¿Algo mejor que pasar algunas tardes de Agosto recorriendo las piscinas de Madrid? Ayer disfrutamos en la de la ciudad universitaria, unos días atrás la del hotel emperador, la semana anterior en casa de los abuelos de Miguel… Sigo pensando que no quiero morirme sin poder invitar a mis amigos a mi propia piscina.
Hendrich y pepino: El cóctel más fresco y caro del verano. Un lujo que uno se bebe descalzo tumbado en la piscina del Hotel Oscar, contemplando las mejores vistas de Madrid y al refugio del calor de un agosto que está siendo estupendo. O en el Olé Lola.
Kings y Weeds: Dos series antagónicas. Dos series estupendas.
Mazinger y el trabajo: Escribo, bajo a Mazinger, escribo, vuelvo a bajar a Mazinger. ¡Lo importante es que por fin estoy escribiendo! Sin parar.
Tú y yo: Aunque aún no lo sepas.
Naranja y mango: Acabo de descubrir que es una de las simbiosis más perfectas de dos frutas en un zumo. Probadlo.
Cloro y amigos: ¿Algo mejor que pasar algunas tardes de Agosto recorriendo las piscinas de Madrid? Ayer disfrutamos en la de la ciudad universitaria, unos días atrás la del hotel emperador, la semana anterior en casa de los abuelos de Miguel… Sigo pensando que no quiero morirme sin poder invitar a mis amigos a mi propia piscina.
Hendrich y pepino: El cóctel más fresco y caro del verano. Un lujo que uno se bebe descalzo tumbado en la piscina del Hotel Oscar, contemplando las mejores vistas de Madrid y al refugio del calor de un agosto que está siendo estupendo. O en el Olé Lola.
Kings y Weeds: Dos series antagónicas. Dos series estupendas.
Mazinger y el trabajo: Escribo, bajo a Mazinger, escribo, vuelvo a bajar a Mazinger. ¡Lo importante es que por fin estoy escribiendo! Sin parar.
Tú y yo: Aunque aún no lo sepas.
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