jueves, 22 de septiembre de 2011

Una chica almodóvar

"Encontrar la salida de este gris laberinto, sin pasión ni pecado ni locura ni incesto. Tener en cada puerto un amante distinto. No gritar qué he hecho yo para merecer esto."
Eso escribe Joaquín Sabina en el homenaje a mi querido Pedro en Una chica Almodóvar.
Antonio López, Joaquín Sabina, Pedro Almodóvar. ¿Puede alguien imaginarse tres mejores cronistas de Madrid? Y no sólo de Madrid, claro. Madrid sólo es el escenario. Y no sólo el escenario.
No sé si en el musical de Sabina que escribe David Serrano habrá algún cuadro de Antonio López, porque de esa manera tendría el triplete. Hoy en El Mundo cuelgan un vídeo sobre el musical y muestran la coreografía de Una chica almodóvar. Entrevistan a la prota, actriz fetiche de Vicente Villanueva (Lo contrario al amor) alguien que también va camino de convertirse en otro referente madrileño y no sólo madrileño. Y entrevistan también a Pablo di Pace, un argentino que está encantado en Madrid. A Pablo lo conocí este año porque trabajó en la última temporada de Física o química. Es guapo, sabe actuar y cantar. ¿Quién da mas?
Y me hace gracia pensar que Una Chica Almodóvar está dentro del album Física y química. Recuerdo como si sólo hubieran pasado cinco minutos, el día en que desde Antena 3 nos comunicaron que Física o Química se iba a titular así. Yo, que durante meses odié ese título (ahora ya no, como bien decía mi jefe, un título se convierte en bueno cuando la serie triunfa) me ponía colorado cada vez que imaginaba al gran Sabina maldiciéndonos por habernos apropiado de manera tan chusca de su título. Si es que se llegó a enterar, claro.
Y también me imaginaba a Sabina asomándose alguna vez a la serie, por simple curiosidad, y odiándola sin ningún tipo de fisuras. Y cómo me retorcía pensando que alguien a quien admiro de la manera en que lo admiro me despreciara así. No sé si pasó. Y si pasó, que no me entere, por dios.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Antonio López

Y desde ayer, después de ver la exposición, ya puedo decir que mi verano ha sido como uno de sus grandes cuadros: realista, madrileño y melancólico.
Y paseando por el museo comprobamos que las mujeres mayores hablan mucho más en los museos que en misa. Y que los padres llevan a niños muy pequeños para que se culturicen. Y al menos algo de anatomía aprenden ya que se quedan fascinados ante los órganos genitales de las magníficas y tristes esculturas.
Ya no volveré a ver una nevera como sólo una nevera. Al abrirla pensaré, ¿cómo la hubiera pintado López?
Y Guille y yo nos reímos al imaginar al pintor en su casa posando la vista sobre algún espacio u objeto cotidiano y su familia temblando al temer que ese objeto o espacio quedara ahí suspendido en el tiempo, inalterable hasta que el pintor decidiera acabar la obra. "Papá, que este yogur ya está caducado y huele mal..."

domingo, 18 de septiembre de 2011

Volver

Después de la trilogía de los Juegos del Hambre, de volverme a encontrar con John Irving en la espectacular El mundo según Garp, de encerrarme en La Cúpula con Stephen King, de reirme con Que empiece la fiesta, o del descubrimiento que me hizo mi cuñado de El esplendor, y de sumergirme en ensayos de la España del siglo XVI, (esto por trabajo), el verano llega a su fin. Y sé que me dejo alguno más encima de la mesilla de noche. A Oscar Wilde, a Harry Potter...
¿Vuelvo para quedarme? Ni idea. Pero vuelvo.
El martes iremos a ver la exposición de Antonio Lopez al Thyssen y ahí sí que pondremos punto final al verano. Un verano abúlico, soso, tranquilo, de horas en el sofá y delante del ordenador. Un verano de sólo una escapada, y un paseo al hayedo, y de descubrir el scrabble. Un verano en el que me he hecho mayor (a pesar de la literatura adolescente que me ha acompañado). Pero son cosas que pasan. Ya habrá tiempo de volver a ser un jovenzuelo, digo yo. Y si no, pues no.
Septiembre. Ah, qué gran mes.
Reentré, qué gran palabra.
Y tengo muy buenas noticias. Que aún no puedo contar.

jueves, 16 de junio de 2011

Hoy

Hoy he probado frutas exóticas que ni sabía que existían.
Ojalá a los sesenta la vida nos siga sorprendiendo con sabores desconocidos.

Todo puede pasar.

Aquí estoy, cumpliendo años. Y no sé si como Ortega Cano, estoy en ligera mejoría o en claro retroceso. Va por días, supongo.
Hoy sin duda, después de tanto regalo y de tanta felicitación hay más de mejoría que de retroceso. Y según cuentan los amigos, soy como el vino bueno, dejo resaca después de varios tragos... Ah, no, no era eso... Que mejoro, o algo así.
Yo hoy me miro en el espejo y no me veo mal. Me falta un año para los cuarenta, y va a ser un año intenso e interesante. Todo puede pasar.
Y esa sensación es maravillosa.
Sí, todo puede pasar.

miércoles, 15 de junio de 2011

El tiempo entre costuras

Me han gustado tanto las primeras imágenes de El tiempo entre costuras, que he tenido que ponerme a cantar como si de un mantra se tratara la canción de Alaska: No... me arrepiento... volvería a hacerlo...
A mis ex compis les deseo lo mejor. Y qué pena no haber podido acabar el proyecto. Pero las cosas son como son, y no como a uno le gustaría que fuesen.
En fin...
http://www.antena3.com/series/el-tiempo-entre-costuras/noticias/primeras-imagenes-tiempo-costuras_2011061500042.html

viernes, 3 de junio de 2011

Mi problema

Mi problema es que creo en mí.
Pero sólo a ratos.