domingo, 24 de octubre de 2010

Cine

Guillermo ayer se reía de mí porque desde que me conoce siempre me ha escuchado defender apasionadamente el medio en el que trabajo, o sea la tele, incluso me imita porque resulta que tengo un par de muletillas recurrentes y a veces acabo mi discurso diciendo: "...y por eso me dedico a hacer televisión", y ahora llevo unos días siéndole infiel a la tele y trastornado por el cine, de ahí que Guille se ría. Y estoy trastornado porque el jueves vi en pantalla de cine y con una nitidez pasmosa mi corto, mientras lo etalonábamos para pasarlo a 35 milímetros. Estar allí con el etalonador, el director de fotografía en una sala oscura viendo a mis personajes a gran tamaño fue una sensación embriagadora. De repente entendí cuando los profesionales del cine hablan de que es un veneno, una droga, que una vez que la pruebas... ay, ya no la quieres dejar. Yo estaba feliz en la sala y sólo podía pensar: ¿pero por qué no he hecho esto antes?
Juro que nunca escribí ni dirigí este corto pensando en una pantalla de cine, siempre quise que la gente lo viera en el ordenador, en una tele, nunca me imaginé estrenándolo en El Capitol, nunca creí que lo disfrutaría a ese tamaño. Y ahora sólo aguardo con impaciencia a que llegue el jueves, el día del estreno.
Estáis todos invitados.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Fuera de la mina

Por fin los están sacando. Mientras escribo esto creo que ya están fuera ocho o diez mineros. Unos gritan Viva Chile! seguramente porque no tenían tan claro que Chile no les fuera a dejar en la estacada y otros se abrazan a sus familias.
Chile mientras se marca un tanto, y por si no quedaba claro, decide pintar la cápsula del rescate de los colores de su bandera. ¿Os imagináis que llega a ocurrir en España y la cápsula está pintada de rojo y amarillo? Hubiera sido raro, raro...

jueves, 7 de octubre de 2010

Nobel

En plena reunión de trabajo discutiendo y ajustando presupuestos para la nueva serie, enfrascados en números, fechas, equipo... me llega un mensaje de Guille "En el cine hemos estado sentados al lado de un nobel" No entiendo el mensaje y sin que se note le escribo yo uno: ¿De qué hablas? Guille me contesta enseguida. Le han dado el nobel de literatura a Vargas Llosa. Y entonces su primer mensaje cobra sentido. Es verdad, en el cine lo tuvimos sentado a nuestro lado. Sonrío.
Me alegro tanto como si se lo hubieran dado a un familiar mío e interrumpo la reunión para comunícarselo a todos. Y durante al menos treinta segundos dejamos de hablar de fechas, numeros y el presupuesto y celebramos el premio. Y cada uno menciona su novela o sus novelas favoritas del escritor. Yo tengo la mía, pienso en La Fiesta del Chivo. Y digo en voz alta: Por fin, ya era hora de que premiaran a uno de los más grandes. Todos están de acuerdo.

domingo, 3 de octubre de 2010

Comedia romántica

Estoy empezando a barruntar una comedia romántica con un tipo con un pasado monstruoso, o mejor dicho, con un tipo que hizo algo horrible y puntual en su pasado. En el momento actual aún es joven y guapo, pero cuando estuvo en la universidad hizo algo horrible y ahora tiene que vivir con ello. Empieza a enamorarse de una chica y siente la necesidad de ser sincero. Pero sabe que eso le puede alejar de ella completamente.
Lo que hizo en el pasado tuvo consecuencias fatales para otro, provocó su suicidio aunque por supuesto no era algo que él hubiera deseado o pensado.
Esta idea que aún no es ni siquiera una idea, surge en mi cabeza después de leer antes de ayer una noticia en la que un chaval de 19 años de New Jersey se suicida tirándose de un puente porque sus compañeros de universidad lo han grabado con una web cam liándose con otro chico.
La noticia en sí, claro, me pareció terrible, sobre todo porque a día de hoy siga siendo tan traumático que a uno le pillen liándose con alguien del mismo sexo. Seguramente ese mismo chico, que aún estaba en el proceso de aceptar su sexualidad, de haber sido pillado dos o tres años después, hubiera podido vivir con ello, y no habría tenido la necesidad de saltar de un puente. Pero la fatalidad hizo que tal vez lo grabaran teniendo su primera experiencia homosexual y no fuera capaz de lidiar con algo así.
Contar una historia desde el punto de vista del chico suicida me daba un poco de pereza. Ya está más que contado, aunque supongo que nunca está de más denunciar este tipo de situaciones. Pero de repente me interesaba mucho más la vida de los que se han quedado, de lo que han provocado sin pretenderlo ese suicidio. Chavales que han cometido un acto cruel, violando la intimidad de alguien para reírse, para destrozarle su la reputación y eso les lleva a ser inductores de un crimen.
¿Cómo se vive a partir de ahí? ¿Cómo se perdona uno? ¿Es algo que es mejor dejar atrás, en un cajón, o es necesario sufrir una penitencia eterna? Supongo que varios de esos chavales aprenden rápido a dejarlo atrás, el ser humano tiene una capacidad innata para justificar lo injustificable, y para perdonarse o relativizar todo lo malo de lo que es capaz. Esa capacidad nos viene de serie, si no sería imposible aceptar mucho de lo que hacemos. Bien es verdad, que algunos esa capacidad la tienen más desarrollada que otros.
Pero a mí me interesa sobre todo el chico que será mi protagonista de la comedia romántica, alguien que no se puede perdonar, que se encalla en el pasado, y que boicotea todos sus intentos de ser feliz en pareja. Porque cree que no se lo merece. ¿Cómo tiene que ser la chica que le ayude a perdonarse? ¿Y qué puede hacer ella para que él consiga ser feliz? O mejor dicho, ¿hay algo que ella pueda hacer, o es necesario que él se perdone a sí mismo, acepte lo que hizo y a partir de ahí pueda existir una posibilidad de seguir adelante?
Todo se complica si la chica resulta ser la hermana del suicida, claro.

sábado, 2 de octubre de 2010

Sobre la amistad

Rosa Montero escribe:
http://www.elpais.com/articulo/portada/Gracias/elpepusoceps/20100919elpepspor_15/Tes

BURIED

Un hombre vivo y enterrado en un ataúd. Un teléfono móvil. Un lápiz. Un mechero zippo. Una petaca. Una linterna.
Con sólo esos elementos está construida Buried (Enterrado), una de las películas del año.
Es una lección de cine. Es una maravilla.
Angustia, miedo, claustrofobia, emoción, acción, crítica política, y la construcción asombrosa de un personaje con el que empatizas desde el minuto uno.
Todo eso cabe en un ataúd de madera enterrado en medio del desierto.
No os la perdáis.