jueves, 30 de diciembre de 2010

2010

Me duele la espalda y empiezo a sospechar que tiene que ver con el colchón y con el canapé, también supongo que con mis hábitos sedentarios. Creo que hoy tumbaré el colchón sobre el suelo y saldré de dudas. Cambiaron las tuberías del edificio, de plomo a cobre, al parecer el plomo es malísimo. Pero desde que tengo cobre mi baño huele a cloaca, y el baño está en la habitación. Eso por no hablar de la nevera que es mi habitación, la pared en la que está pegada la cama no se puede tocar de lo fría que se pone. Y aún queda todo el invierno por delante. Tendré que cambiar el colchón, el canapé y ponerle un buen cabecero a la cama. Y alguien tendrá que mirar si lo del olor a cloaca tiene remedio o enciendo velas aromáticas, que tal vez provoquen un incendio. Estoy optimista, como veis. Aunque empiezo a ver el incendio como una catársis curativa.
Del trabajo no vamos a hablar, porque hay días en que me arrepiento de una decisión que tomé seis meses atrás. Ahora me siento atado a un compromiso que no pienso romper, ante todo soy un tipo responsable. Ojalá fuera como antes.
Antes cuando era más impulsivo, daba golpes contra la mesa y me iba de un trabajo sin importarme las consecuencias. Antes cuando una cama no me quitaba el sueño. Antes cuando una borrachera lo curaba todo, ahora solo trae resaca. Antes cuando 2010 sonaba exótico y no a año que se acaba.
Que se acabe. Que se acabe.
2011, ¿tú qué tal vienes?

1 comentario:

Carmen Garay-Lara dijo...

te recomiendo incienso para el olor a "cloaca", jiji. además de crear un ambiente... cómo decir... bueno tu ya me entiendes!

el 2011... VIENE GENIAL SEGUROOO!!!!!! besosssssssssss!!!!!!