Este es un cuento absurdo, obsesivo, tontorrón. Y no, no es autobiográfico, no sufráis:
Somos 4 millones en esta ciudad. Sólo hay 6 plantas en este edificio, a dos pisos por planta. Y te encuentro en mi ascensor. Tu novio vive en el 6º, me dices. Justo encima del piso de 67 metros cuadrados que me he comprado hace 10 meses por 255.000 euros que pago en una hipoteca de 1673 euros al mes. Me costó dos años y tres meses de terapia olvidarte. A 60 euros por sesión. Unos 7200 euros.
Y tu novio, por el que me dejaste, se ha mudado al 6º.
Si ahora me tengo que ir de este piso y venderlo, justo ahora que el mercado inmobiliario ha empezado a bajar, con suerte podré venderlo por 200.000, y me olvido de los 73200 euros que me he dejado en la reforma. Y si a eso le sumas los años de terapia tirados a la basura, que tu novio viva en el 6º me va a hacer perder 131.200 euros.
Y lo peor es que esos 131.200 euros no me duelen ni la centésima parte de haberte encontrado hoy en mi ascensor.
Vale, me dejaste porque sólo hablaba de números.
Pero déjame, al menos, que me agarre a las cifras para intentar cuantificar esta puta broma del azar.
martes, 3 de febrero de 2009
Nunca supe...
He llegado a escribir cosas más cortas. Como si fuera una pintada que alguien deja en la puerta de un water:
Nunca supe gestionar la pena, ni el tedio.
Soy un golfo. Mirad mi sonrisa.
Nunca supe gestionar la pena, ni el tedio.
Soy un golfo. Mirad mi sonrisa.
El lado oscuro
Gente del trabajo se queja de que escribo poco en el blog. Yo siempre contesto lo mismo: Por esto no me pagan. Me pagan por lo otro, por hacer bien mi trabajo.
Además de hacer mi trabajo, escribo de vez en cuando en el blog. Y de vez en cuando también escribo cuentos. Cuentos cortos. Casi tan cortos como los minipoemas de Ajo.
¿No me creéis? Ahí va uno, para los incrédulos: El lado oscuro, se titula.
Mi hija es escritora. Y en sus cuentos y novelas siempre describe a unas madres malísimas. Ella dice que soy muy susceptible porque me lo tomo de manera personal, que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. ¿Pero qué parecido ni que parecido, si en sus novelas las madres están chifladas, son asesinas o como poco unas chantajistas emocionales de tomo y lomo? ¿Dónde está el parecido?
Los padres en sus novelas son seres encantadores. Ella no conoció al suyo.
La relación entre nosotras nunca fue de película, ni en el buen sentido ni en el malo. Nunca demostramos un cariño sobrenatural la una por la otra y nunca tuvimos una agarrada de las que hacen historia. Por eso no entiendo tanto drama en sus novelas. Ella siempre fue una chica optimista, alegre, vital. Sus novelas son oscuras.
Yo siempre me juro que no volveré a leer nada suyo, porque me desasosiega descubrir ese lado tenebroso, es como si me estuviera colando en un lugar al que no he sido invitada. Y entonces quiero ser respetuosa y no entrar ahí, pero a la vez pienso, ¿yo no he sido invitada y todos sus lectores sí? ¿Yo voy a ser menos que sus lectores? Así que acabo cayendo. Me sumerjo una vez más en sus páginas. Y me entra un no sé qué, un reconcome que siempre acabo visitando el álbum familiar para buscar entre sus miles de sonrisas una huella, un indicio que sugiera esa mente tan oscura. ¿Será mi hija bipolar? ¿O como un súper héroe con dos caras? ¿La alegre para el día, la pesimista para sus novelas?
¿Quién es esa escritora que desconozco? ¿Y por qué en las entrevistas siempre le preguntan si su literatura es autobiográfica? ¿Y por qué ella nunca lo niega?
Además de hacer mi trabajo, escribo de vez en cuando en el blog. Y de vez en cuando también escribo cuentos. Cuentos cortos. Casi tan cortos como los minipoemas de Ajo.
¿No me creéis? Ahí va uno, para los incrédulos: El lado oscuro, se titula.
Mi hija es escritora. Y en sus cuentos y novelas siempre describe a unas madres malísimas. Ella dice que soy muy susceptible porque me lo tomo de manera personal, que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. ¿Pero qué parecido ni que parecido, si en sus novelas las madres están chifladas, son asesinas o como poco unas chantajistas emocionales de tomo y lomo? ¿Dónde está el parecido?
Los padres en sus novelas son seres encantadores. Ella no conoció al suyo.
La relación entre nosotras nunca fue de película, ni en el buen sentido ni en el malo. Nunca demostramos un cariño sobrenatural la una por la otra y nunca tuvimos una agarrada de las que hacen historia. Por eso no entiendo tanto drama en sus novelas. Ella siempre fue una chica optimista, alegre, vital. Sus novelas son oscuras.
Yo siempre me juro que no volveré a leer nada suyo, porque me desasosiega descubrir ese lado tenebroso, es como si me estuviera colando en un lugar al que no he sido invitada. Y entonces quiero ser respetuosa y no entrar ahí, pero a la vez pienso, ¿yo no he sido invitada y todos sus lectores sí? ¿Yo voy a ser menos que sus lectores? Así que acabo cayendo. Me sumerjo una vez más en sus páginas. Y me entra un no sé qué, un reconcome que siempre acabo visitando el álbum familiar para buscar entre sus miles de sonrisas una huella, un indicio que sugiera esa mente tan oscura. ¿Será mi hija bipolar? ¿O como un súper héroe con dos caras? ¿La alegre para el día, la pesimista para sus novelas?
¿Quién es esa escritora que desconozco? ¿Y por qué en las entrevistas siempre le preguntan si su literatura es autobiográfica? ¿Y por qué ella nunca lo niega?
martes, 27 de enero de 2009
Star Wars
Mientras Rouco condena los "autobuses laicos", Ratzinger perdona a un obispo que niega el holocausto.
Y la vida sigue.
Y yo paseo al perro.
Esta mañana en la plaza del dos de mayo, dos niños sudamericanos esperaban para entrar al colegio. La niña llevaba una flauta y el niño también. La niña ufana y orgullosa quiso presumir de tocar perfectamente una canción. Y tocó de manera torpe la melodía infantil Debajo un botón, ton, ton. ¿A qué no la sabes? Le preguntó a su amigo. Y este le contestó. ¿Y tú te sabes la de Star Wars? La niña le miró sin entender: ¿Cuál? Y le niño como si nada, quitándose toda la importancia del mundo, entonó una magnífica versión a flauta del tema principal de Star Wars.
Ah, la vida, sin holocaustos ni iglesias.
Y la vida sigue.
Y yo paseo al perro.
Esta mañana en la plaza del dos de mayo, dos niños sudamericanos esperaban para entrar al colegio. La niña llevaba una flauta y el niño también. La niña ufana y orgullosa quiso presumir de tocar perfectamente una canción. Y tocó de manera torpe la melodía infantil Debajo un botón, ton, ton. ¿A qué no la sabes? Le preguntó a su amigo. Y este le contestó. ¿Y tú te sabes la de Star Wars? La niña le miró sin entender: ¿Cuál? Y le niño como si nada, quitándose toda la importancia del mundo, entonó una magnífica versión a flauta del tema principal de Star Wars.
Ah, la vida, sin holocaustos ni iglesias.
lunes, 26 de enero de 2009
Ficción
El otro día os comentaba que en este blog no hablo de ciertas cosas. Una de las que tampoco hablo es de política. No soy analista político ni falta que me hace. Sobran, además. Pero dejadme que haga una pequeña excepción. Acabo de escuchar ahora mismo en las noticias que Berlusconi dice que debería poner un soldado por cada mujer guapa que haya. "Porque detrás de cada mujer guapa hay una violación" Esa es su respuesta a cómo atajaría él la violencia de género.
Ya sabemos que la realidad siempre supera a la ficción. Y desde luego yo si le planteara a una cadena de tv o a mi productora un personaje como este, un presidente de un país que dijera estas cosas, me pararían en seco. "¿Pero tú estás loco? Ningún dirigente político en su sano jucio, o completamente chalado diría algo así. Ni aunque estés en comedia, en drama, en ciencia ficción, en la farsa más absurda. Lo siento, Carlos, no. No cabe un personaje tan disparatado y absurdo en esta ficción"
En la vida italiana sí cabe. Me encanta Fellini, Moravia, Moretti, Visconti... y cientos de italianos. Como nos pasará a todos. Pero hoy no envidio a ninguno de ellos, pobrecitos, qué avergonzados se sentirán de tener a un señor como ese al mando.
Ya sabemos que la realidad siempre supera a la ficción. Y desde luego yo si le planteara a una cadena de tv o a mi productora un personaje como este, un presidente de un país que dijera estas cosas, me pararían en seco. "¿Pero tú estás loco? Ningún dirigente político en su sano jucio, o completamente chalado diría algo así. Ni aunque estés en comedia, en drama, en ciencia ficción, en la farsa más absurda. Lo siento, Carlos, no. No cabe un personaje tan disparatado y absurdo en esta ficción"
En la vida italiana sí cabe. Me encanta Fellini, Moravia, Moretti, Visconti... y cientos de italianos. Como nos pasará a todos. Pero hoy no envidio a ninguno de ellos, pobrecitos, qué avergonzados se sentirán de tener a un señor como ese al mando.
sábado, 17 de enero de 2009
Nada grave
Esta ha sido una semana de trabajo intenso. Todos los guionistas hemos estado reunidos en casa preparando los siguientes guiones y ultimando los cuatro primeros de la nueva temporada que ya casi hemos entregado. Mi rutina ha sido levantarme, ducharme, sacar al perro, trabajar primero en soledad, trabajar luego con los guionistas, comer, seguir trabajando, sacar al perro, relajarme un rato, cenar, trabajar un poco más, con suerte un poco de tele y a la cama. Así que casi todo ha girado en torno a Física o química, a sus historias y personajes. Llegamos a tal nivel de obsesión, que Alberto, uno de los guionistas, ya habla de los personajes como si fueran personas. Dice cosas como, "no, no, Cabano no va a hacer eso, o Blanca de ninguna forma aceptará que la toreen de nuevo" De tal manera que a veces, cuando estamos algo atascados, le preguntamos a Alberto: "Oye, ¿por qué no llamas a tu amigo Cabano por telefóno y le preguntas si quiere volver o no con Ruth?."
Cuento todo esto para que entendáis por qué soñé lo que soñé anoche. Yo era un alumno del Zurbarán y estaba en clase de literatura y Blanca copiaba en la pizarra un poema de Angel González, uno de los últimos que escribió y que está en su poemario Nada grave. Es un poema que a mí desde que lo descubrí, me obsesiona:
"Lo que queda
-tan poco ya-
sería suficiente
si durase"
Blanca, en mi sueño, pedía que alguien lo analizara o expresara lo que sugería y como nadie se animaba me levanté yo para explicarlo. Y de una manera encendida y apasionada contaba como era el poema más corto y más triste del mundo. De un pesimismo atroz, pero que de tan pesimista era casi optimista, porque a pesar del sentimiento devastador ante la certeza inminente de la muerte, sobre todo hablaba de lo maravilloso de la vida, incluso cuando la vida apenas es vida, y sólo es un poco.
En el sueño mi discurso era más encendido, emotivo y certero, tanto que al final, cuando acababa diciendo eso que de tan pesimista era optimisa, la clase (Gorka incluído) se emocionaba y aplaudía.
Me desperté muy orgulloso de ser el listo de la clase y un poco preocupado por soñar que era un alumno de una ficción que yo había creado.
Espero que no sea nada grave.
Cuento todo esto para que entendáis por qué soñé lo que soñé anoche. Yo era un alumno del Zurbarán y estaba en clase de literatura y Blanca copiaba en la pizarra un poema de Angel González, uno de los últimos que escribió y que está en su poemario Nada grave. Es un poema que a mí desde que lo descubrí, me obsesiona:
"Lo que queda
-tan poco ya-
sería suficiente
si durase"
Blanca, en mi sueño, pedía que alguien lo analizara o expresara lo que sugería y como nadie se animaba me levanté yo para explicarlo. Y de una manera encendida y apasionada contaba como era el poema más corto y más triste del mundo. De un pesimismo atroz, pero que de tan pesimista era casi optimista, porque a pesar del sentimiento devastador ante la certeza inminente de la muerte, sobre todo hablaba de lo maravilloso de la vida, incluso cuando la vida apenas es vida, y sólo es un poco.
En el sueño mi discurso era más encendido, emotivo y certero, tanto que al final, cuando acababa diciendo eso que de tan pesimista era optimisa, la clase (Gorka incluído) se emocionaba y aplaudía.
Me desperté muy orgulloso de ser el listo de la clase y un poco preocupado por soñar que era un alumno de una ficción que yo había creado.
Espero que no sea nada grave.
sábado, 10 de enero de 2009
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